Sesenta personas participaron ayer en un recorrido por el enclave forestal
24 mar 2014 . Actualizado a las 07:00 h.La Ribeira da Pena es un bosque en regresión. Ayer pudieron comprobarlo los participantes en la jornada de senderismo organizada por la asociación Senda Nova. Las pérdidas que este masa forestal repartida entre Carballo, Tordoia y Cerceda está sufriendo son evidentes casi semana a semana. Hace solo unos días se amplió un pequeño camino hasta casi las orillas del río. Lo que era un paso para un tractor pequeño se ha convertido una vía ampliada para permitir el paso de maquinaria de mayores dimensiones, que ha hecho necesario el derribo de uno de los muros de piedra que limitaban el paso. El motivo por el que el acceso es ahora mucho mayor todavía no está aclarado, pero es probable que se esté intentando realizar un aprovechamiento forestal de una de las pocas masas arbóreas tradicionales de cierta dimensión que quedan en la zona.
Los participantes en la excursión de ayer comentaron la posibilidad de que la vía sirva para llevar la madera hasta el cauce y facilitar su extracción.
En todo caso no son buenas noticias para el bosque, que a lo largo de los años se está viendo amenazado.
Talas
De hecho los caminantes se encontraron con talas poco respetuosas, que harán muy difícil la recuperación de las especies desaparecidas. Explicaron que se han cortado troncos sin dejar un mínimo de base que les permita retoñar esta primavera y que tampoco se han retirado las ramas, lo que hará que toda la zona se llene de tojo y silvas, lo también dificultará la recuperación de los árboles.
Esta situación se repite por toda la masa forestal, sobre todo tras los temporales de este invierno, que han dejado algunas zonas sembradas de árboles caídos.
Otro de los peligros que se ciernen sobre la Ribeira da Pena viene de los propios árboles. Un tipo de eucalipto muy poco habitual en Galicia y muy dañino para el entorno.
Hace varios años los concellos de Carballo y Cerceda intentaron conseguir para este enclave la declaración de especio natural de interés local, pero su demanda no prosperó. Está repartido entre las parroquias de Aldemunde y Rodís, pero también alcanza a Andoio, en el municipio de Tordoia.
El recorrido guiado por Evaristo Domínguez era de apenas 7 kilómetros, por lo tanto muy adecuado para los niños, muchos de los cuales se iniciaron en el senderismo. La mayor parte de los asistentes infantiles participan en la actividad Pintamos moito y estuvieron también en el día del árbol.
Durante el recorrido realizado ayer hubo la oportunidad de conocer el Muíño de Xesús, al que los participantes en la jornada accedieron por turnos mientras el resto tomaba un refrigerio para reponer fuerzas. Fue uno de los momentos más didácticos del recorrido, puesto que se encuentra en muy buen estado. Otro, según destacó José Manuel Menéndez, responsable de Senda Nova, fue la visita al castro que hay en el bosque autóctono, cuyas paredes son ahora visibles gracias a los trabajos de desbroce que se han realizado en la zona.