La «Prima» se acerca a su final

CARBALLO

Hace justo dos meses que la gabarra que procedía de Odesa embarrancó en la playa de Reira, en Camariñas.
Hace justo dos meses que la gabarra que procedía de Odesa embarrancó en la playa de Reira, en Camariñas. manu negreira< / span>

Ya hay plan para desguazar la gabarra embarrancada en Camariñas

15 mar 2014 . Actualizado a las 07:00 h.

La Prima nació en Ucrania hace apenas unos meses y ha venido a morir en Camariñas en el que ha sido su primer y último viaje. De poco sirvieron los imponentes 115 metros de eslora con los que salió del puerto de Odesa y que a duras penas se mantienen tras dos meses sobre las rocas de la playa de Reira. La gabarra que tenía que trabajar en Riga (Letonia) parece el símbolo de la crisis ucraniana, con la diferencia de que el final de la embarcación está ya sentenciado.

La compañía aseguradora Letona ha contratado a la empresa Kaleído, que tiene delegación en Vigo, para llevar a cabo lo que la Capitanía Marítima de A Coruña llama remoción de restos, una expresión tan fúnebre que más parece que acometerán un entierro que un desguace, algo que el mar se ha ocupado de adelantar semana tras semana.

Chatarra

Ya estaba previsto que la retirada de lo que hoy no es más que un montón de chatarra se realizara desde tierra, pero los técnicos seguro que no contaban con que Ruth, Qumaira, Ulla y Cristina, entre otros, colaboraran de forma tan desinteresada, acercando hasta tierra la enorme mole de hierro que desde el principio ha atraído a centenares de espectadores hasta la costa camariñana. Los temporales han puesto las cosas mucho más fáciles a la empresa y más baratas a la aseguradora, que todavía tienen que limar algunas cuestiones.

Ahora, una vez agotado el oleaje, las complicaciones no están en el mar sino en los despachos. La Administración tienen mucho que decir en los trabajos de retirada de lo que queda de la gabarra porque el lugar al que fue a parar el 14 de enero cuando el remolcador West la perdió en su viaje por el Atlántico no es cualquiera. La protección medioambiental que merece la zona hace que la demarcación de Costas tenga tanto que decir como Marina Mercante. La dificultad estriba en que hay que dejar incluso los fondos marinos igual que como se encontraron. No es fácil porque para llegar a la Prima será necesario construir una pista, que será más corta de lo que se pensó en un principio, pero que irremediablemente afectará un área de alto valor ecológico y paisajístico.

La Administración española se asegurará con un aval, que ronda el millón de euros, que las cosas se hacen como es debido, pero ni la aseguradora letona ni la empresa española quieren arriesgarse a pagar si hay algún estropicio en la hermosa punta de Reira, muy cerca del Cemiterio dos Ingleses, allí donde casi nació el topónimo de la Costa da Morte.

Mientras no se acuerdan los detalles de la operación, la Prima continúa ofreciendo espectáculo. Ahora ya no está barrida por olas de más de ocho metros, pero el hueco que la peña conocida como A Rubia, dejó en el casco cuando la paró en su deriva hacia tierra, se ha convertido, por el oficio del mar de fondo, en una escultura moderna. Las chapas de hierro se han doblado de tal modo que con la bajamar el espacio vacío en medio de la gabarra se han convertido, casi, en una obra de Chillida.