Sus nombres suelen aparecer habitualmente un par de páginas antes que esta, pero hoy los deportes de la Costa da Morte se visten de crónica social para dar cuenta de dos felices noticias que tienen como protagonistas a dos rostros conocidos del mundo de las motos y del fútbol.
El primero de ellos no es otro que Juan Puga, el piloto carballés de motocrós, que se dispone a iniciar ahora una nueva carrera: la del matrimonio. Tras 28 años de prácticas, Puga y su novia, Ana Pena Canedo -que comparte con él su pasión por el motociclismo, de hecho preside la escudería Motor Bergantiños-, se han decidido a sacar el carné de casados e iniciar una nueva etapa.
No ha sido sin tiempo, es cierto, pero como dice el refrán, nunca es tarde si la dicha es buena y además, ya lo habían intentado formalizar su relación en el pasado. Fue hace tres años para tratar de aprovechar una de esas curiosas repeticiones que depara el calendario de forma cíclica. Puesto que el número de Puga en las competiciones es el 11 habían decidido contraer matrimonio precisamente el 11 del 11 del 2011, pero, finalmente, el tiempo se les echó encima y no fue posible llegar a formalizar el enlace.
Esta vez, y con más antelación, ya tienen todo listo, así que el próximo 17 de mayo -mes en que comenzaron su relación, siendo solo unos adolescentes, 28 años atrás- la iglesia de San Xoán de Carballo acogerá una boda que será oficiada por el párroco José García Gondar.
Nacimiento
El otro rostro del deporte que se cuela hoy en esta página es el de Félix Castiñeira Moreira, conocido por ejercer de directivo y segundo capitán del Nantón, aunque también por los sabrosos platos que prepara desde el restaurante que regente su familia en dicha parroquia cabanesa.
Castiñeira y su pareja, la malpicana Carolina Rodríguez, fueron padres la madrugada del sábado pasado de una niña, Lía, que nació en el Materno coruñés y pesó 3,645 kilos. Se suele decir que los niños vienen con un pan debajo del brazo, pero en el caso de la pequeña Lía llegó con todo un temporal que para su orgulloso padre también acabó por ser una buena noticia. Así, aunque ya tenía previsto perderse el encuentro que su equipo debía disputar en Ameixenda solo unas horas después del nacimiento, los desperfectos ocasionados por el viento en el recinto obligaron a suspender el partido evitando así la ausencia del flamante y progenitor.