Manuel Carrera vive muy cerca del santuario. El miércoles, mientras esperaba por un compañero para ir de caza, oyó el rayo. «Foi como unha bomba», describía ayer. Cuando llegó su amigo, «a el xa lle viña un olor a queimado». Dudaron entre si ir de caza o no, por el día de temporal que había, pero finalmente Manuel se fue a buscar a los perros. «Nese momento, xa veu o meu compañeiro correndo e gritando: ¡Manolo, Manolo! ¡Que arde a Barca! ¡Que arde a Barca!». Se fueron corriendo hacia el santuario y encontraron al sacerdote y a las dos vecinas (Barca Castro y Dolores Caamaño) que habían alertado al párroco de que había humo en el templo. «O cura abriu a porta, pero xa non se podía facer nada, era imposible entrar», explica. También su hija y su mujer corrieron hacia el templo. De hecho, la primera, Bibiana, grabó unas imágenes en vídeo que después tuvieron amplia difusión.
Manuel Carrera, en declaraciones a Radio Voz Bergantiños, se mostraba muy dolido y afectado por lo sucedido: «Mentres non nos levanten isto, vai ser sempre a nosa pena. Nós choramos moito e seguimos chorando», decía en su nombre y, asimismo, en el de los demás miembros de su familia.