El «Castor» se hundió en Os Miñarzos a principios del siglo pasado y su cargamento fue aprovechado por los vecinos, tras rescatar a la tripulación
10 nov 2013 . Actualizado a las 07:00 h.En tiempos, cuando no existían supermercados en la esquina donde comprar naranjas en cualquier época del año, los naufragios de buques con esta carga suponían todo un acontecimiento, bendecido además por la persistencia de esta fruta a pesar de sumergirse en el mar. Su espesa piel la convertía en un producto todavía aprovechable a pesar del naufragio y una estancia más o menos prolongada en el agua salada.
Naufragios como el del británico Avelona Star en plena Segunda Guerra Mundial, en 1940, o el Banora en 1965, son recordados por dejar la superficie del mar tapizado de naranja. En ocasiones resultaron una fuente alternativa de recursos durante un breve período de tiempo.
El primer naufragio de uno de estos buques es el del Castor, embarrancado en las piedras de los Miñarzos, frente a Lira, a 6,5 millas al suroeste del cabo Fisterra. En un momento, 1901, en el que Finlandia todavía no había obtenido su independencia del moribundo Imperio Ruso (hecho que se produjo en 1917), este buque fue clasificado como de nacionalidad rusa. El 7 de abril de 1901, a las diez de la mañana, cuando navegaba de Castellón a Hull, en Gran Bretaña, con 23 hombres de tripulación, embarrancó sobre las piedras de Os Miñarzos, en concreto en el bajo conocido como Congo, en lo que hoy constituye la Reserva Mariña de Lira.
Como era y sigue siendo norma, inmediatamente tras tener noticia del accidente, los vecinos de Lira se apresuraron al rescate de la tripulación que se puso a salvo en su totalidad en las embarcaciones de pesca locales que se acercaron a darles apoyo.
Y como no deja de ser tampoco tradicional? al día siguiente del naufragio y una vez puesta a salvo la tripulación, el barco fue asaltado para recuperar todo aquello de valor aprovechable. Como muchas otras veces sucedió, los asaltantes fueron inmediatamente detenidos y la totalidad de lo sustraído recuperado, incluyendo las ropas de los tripulantes que habían sido dejadas atrás en el salvamento.
Estos asaltantes fueron entregados en el juzgado de Muros por las fuerzas del orden. Por la costa se dispusieron además partidas de carabineros para recoger los efectos que el mar arrojase contra la costa.
Pero los millones de naranjas liberadas cuando el mar destrozó el barco? Esas hicieron las delicias en la costa, y no solo aquí, sino que pronto alcanzaron lugares tan distantes como Lugo, donde ya estaban a la venta a mediados de ese mes «naranjas de calidad muy superior». Los periodistas además de dar razón de su origen, «proceden del naufragio ocurrido hace días cerca de Muros», dan cuenta de que «las naranjas son muy buenas».
Una más de las anécdotas de la costa en la que afortunadamente no tuvo que lamentar la pérdida de ninguna vida, hecho casi excepcional en esta costa cuando se trata de naufragios.
Es esta una tradición inveterada en esta como en tantas otras costas: el aprovechamiento de los efectos provenientes de naufragios es común allá donde estos se producen. Pero lo que nunca ha ocurrido es lo que algunos han querido demostrar acerca de que muchos de los naufragios producidos en esta costa los provocaron sus habitantes.
Quitando el hecho de que hundir un buque no es tan fácil como apuntan y que no se necesitan causas externas para explicar tantas pérdidas, no se ha recogido nunca la menor mención entre los supervivientes acerca de maniobras para provocar su perdición. Nunca, entre tripulantes y oficiales se han recogido más que palabras de agradecimiento acerca de los marineros y pescadores por su abnegado apoyo tanto en los salvamentos como en la ayuda recibida.
Tampoco, y pese a las grandes pérdidas en barcos y hombres registrada, jamás Estado, casa de seguros o compañía naviera alguna ha reclamado al Gobierno español de turno más que mejores medios de señalización y salvamento en la zona.
naufragios de la costa da morte
Los millones de frutas liberadas hicieron las delicias de la costa, hasta Lugo
Siempre ha habido palabras de agradecimiento por el apoyo