Un constructor se ofrece para reparar gratis la casa de Man

Juan Ventura Lado Alvela
j. v. lado CEE / AGENCIA

CARBALLO

Antonio Pose, con su padre Laureano, delante de los restos de la obra de Man en Camelle.
Antonio Pose, con su padre Laureano, delante de los restos de la obra de Man en Camelle. j. m. casal

El empresario de Camelle y su familia mantenían amistad con el artista

18 feb 2013 . Actualizado a las 00:36 h.

El camariñán de Camelle Antonio Pose Carracedo tiene 50 años y lleva desde los 15 trabajando en las obras. Primero con su padre y ahora al frente de la pequeña empresa familiar. En ese tiempo pudo conocer y convivir prácticamente a diario con Manfred Gnädinger, el artistay naturalista alemán fallecido a raíz del desastre del Prestige cuyo legado desaparece casi por completo ante la vergonzosa pasividad de las Administraciones y la apatía generalizada.

Su padre, Antonio Pose Mouzo, jubilado con 83 años, fue quien realizó el entablado de la caseta de Man después de que otro albañil local le ayudase en la cimentación. Ahora Tono, como le conocen en Camelle, quiere continuar con el apoyo que siempre le mostró su familia al Alemán y se ofrece para reparar la caseta «sen cobrar un peso» y sin ánimo de lucro alguno.

La relación del constructor con el artista viene de décadas antes de su muerte. «Eu ía todos os días a correr por alí e moitas veces aínda me daba rabia atopalo porque me rompía o ritmo», recuerda en clave de humor Antonio, que pasaba mucho tiempo conversando con Man y le ayudaba en el sostenimiento de su particular museo.