Miradas iluminadas por la ilusión

Los mayores disfrutaron tanto como los niños de la visita de Sus Majestades de Oriente

Los Reyes recibieron en Cerceda la visita de varios bebés.
Los Reyes recibieron en Cerceda la visita de varios bebés.

carballo / la voz

«¡Gaspar, eres mi favorito!», gritó una niña de apenas cuatro años con un potente y sorprendente chorro de voz cuando se acercaba la carroza del Rey Mago de sus sueños. Ella, cual fan de un grupo de rock para adolescentes, gritaba, mientras que su amiga, que la agarraba fuertemente de la mano, no podía hacer otra cosa sino mirar, casi en éxtasis, las cientos de luces con las que adornaron las carrozas de la cabalgata carballesa. En la capital de Bergantiños Sus Majestades optaron por medios de transporte motorizados, igual que en A Laracha, donde Melchor, Gaspar y Baltasar compartieron una preciosa carroza (no tenía caballos, sino un coche de Protección Civil), que se movió al ritmo de canciones pegadizas, muy lejos de los villancicos que sonaron en la mayoría de las cabalgatas de la Costa da Morte.

Motorizados fueron también los Reyes Magos en Cabana, pero en su caso eligieron el tren turístico que el Concello cabanés comparte con los municipios vecinos y que el viernes también habían usado en Ponteceso. Fue curioso verlos sentados en fila india, acompañados por los gaiteiros de Lúa Chea de San Xoán, que amenizaron la cabalgata, recorriendo las parroquias y siendo recibido con inmenso cariño tanto por niños como por mayores.

Más tradicionales se mostraron Sus Majestades en la comarca de Fisterra. A Corcubión llegaron, cual intrépidos jinetes, montados a caballo, mientras que para recorrer Cee eligieron una calesa antigua tirada por un elegante caballo negro.

Espectacular fue también la cabalgata celebrada ayer en Cerceda, donde los Reyes Magos arribaron en sus respectivos carruajes de principios de siglo y, como el resto de la comarca, ataviados con sus mejores galas. Melchor eligió dos caballos de pura raza gallega para tirar de su carro, mientas que de de Gaspar se encargaron dos ejemplares lusitanos y del de Baltasar, dos mulas. Y todo ello aderezado con la música de las pandereteiras de Encrobas y de la asociación San Martiño, y una escolta formada por los ciclistas de Cerceda y unos pajes ataviados con trajes de la época napoleónica. Una mezcla poco habitual que volvió locos a los niños de la localidad. Igual que a los de las demás localidades de la comarca, donde para muchos el mejor regalo de Reyes fue la mirada de ilusión que iluminó los ojos de los más pequeños.

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