Demasiado ruido para tan pocas nueces

La Voz

CARBALLO

Parece que los austríacos que pretenden instalar la fábrica de tubos gigantes en Cee se lo están pensando ya. En realidad, empiezan a preguntarse dónde se han metido o cómo se les ha ocurrido plantearse tal cosa en un lugar donde un proyecto empresarial se convierte en un problema de Estado, aderezado con los oportunos silencios, presiones de todo tipo y maniobras subterráneas sin otro fin que el desgaste político del contrario o un futuro destino urbanístico deficientemente explicado, pese a que, de momento, el entorno de la Sicar luce un abandono nada atractivo y, visto como arrecian los vientos de la crisis, parece que así puede quedar durante mucho tiempo, tal vez décadas. Demasiadas vueltas para tan poco molino, con lo que el asunto tiene todas las pintas de que se va a quedar en agua de borrajas. La competencia de los austríacos se está frotando las manos ante las dificultades que Agru encuentra para instalar la planta en un municipio muy dado a las liortas políticas y judiciales y que tiene el récord de mociones de censura de la Costa da Morte. Llama la atención que fuentes del sector digan que en los lugares en los que han instalado fábricas similares no han tenido ningún problema medioambiental y que el ruido que generan este tipo de plantas ronda los 80 decibelios. El tráfico o una pelea callejera, de esas que ha habido muchas veces en A Calzada, andan por los 90 decibelios. Es ciertamente muy superior el ruido que se ha generado con todo el debate producido por la fábrica de tubos, pero las nueces serán muy pocas, o ningunas.

Helicóptero que no vuela. Esta comarca semeja malhadada. El mal fario suele venir acompañado de acontecimientos imprevisibles, como el Prestige, pero también se asoma acompañando a innumerables proyectos previstos y que, en principio, serían para beneficio público. Ejemplo: el helicóptero que no vuela. A pesar de toda la guerra política que dio la nave de salvamento, los ríos de tinta que hizo correr y las discusiones electorales, nuestro gozo está a punto de ahogarse en una pequeña charca si alguien diligente no lo remedia. El aparato no puede levantar el vuelo por las noches. Así que marineros, pescadores, percebeiros y turistas descuidados absténgase de caer al mar a horas tan intempestivas. Lo mismo hay que advertirles para los días de niebla, porque Ruibo, la aldea de Lires donde está el hangar, suele atraer la bruma más jornadas de las deseadas o lo que es normal en pagos del entorno. Y tampoco las horas de mucho viento, porque allí, curiosamente, pega muy duro. O sea que el helicóptero de salvamento solo podrá operar de día, con buen tiempo, sin viento y sin niebla, o lo que es lo mismo y para que nos entendemos, mayormente, cuando no se necesita. Después de la pasta gansa que costó al erario, tal vez sea mejor que lo dediquen a dar paseos a los turistas bajo el pago del preceptivo precio público. Igual sería rentable y todo. Está claro que este país difícilmente tiene remedio.