Un edificio de O Allo se salva de la demolición gracias al PXOM de Zas

Santiago Garrido Rial
s. g. rial CARBALLO / LA VOZ

CARBALLO

El TSXG confirmó una orden de derribo de la Xunta, pero el nuevo ordenamiento legaliza la construcción

05 oct 2012 . Actualizado a las 07:00 h.

El Tribunal Superior de Xustiza de Galicia (TSXG) confirmó el derribo de una edificio situado en O Allo, en Zas, dando por buenos los argumentos de la Axencia de Protección da Legalidade Urbanística, en el sentido de que se había construido en suelo no urbanizable. La primera resolución procede de la Dirección Xeral de Urbanismo, emitida en marzo del 2005 y confirmada en noviembre de ese mismo año, como consecuencia del informe emitido en el 2004 por un vigilante urbanístico de la consellería, cuando el inmueble aún estaba en obras.

El promotor alegó entonces que tenía permiso del Servizo Provincial de Estradas de A Coruña (la AC-552 pasa al lado), pero los jueces recuerdan que faltaban las demás, tanto la autonómica como la municipal.

Esta última sí la logró en septiembre del 2010, pero la sentencia señala que, siendo así, la obtuvo al amparo de la nueva Lei do Solo del 2002, pero no de la anterior, la del 1997, que es la que le sería aplicable.

Con todo, la demolición no se va a llevar a cabo, o al menos así parece. El alcalde, Manuel Muíño, señaló que la situación del inmueble es correcta después de que se haya aprobado el PXOM, y además en el polígono de O Allo se ha ejecutado un proyecto de urbanización que no solo ha permitido regularizar este edificio, sino todos los demás, especialmente las naves industriales.

La abogada del propietario del inmueble, del despacho profesional coruñés de Antonio Platas, señaló ayer que en la sentencia del TSXG se desconoce la modificación del suelo, «y únicamente resuelve sobre los hechos jurídicos que tiene planteados». En consecuencia -añade- «la sentencia no se puede ejecutar aunque la APLU quiera, porque ya no tiene competencias sobre esos terrenos, que al ser urbanizables le competen al Concello, que sería el único que puede decretar el derribo».

Desde el despacho están valorando la posibilidad de presentar un incidente ante el TSXG «para aclarar este cambio de suelo», y probablemente lo haga para evitar flecos, pero «ni siquiera tendría necesidad de hacerlo, porque la sentencia ya no tiene sentido, y la APLU tampoco puede ejecutarla».