Los demás municipios tratarán es evitar su impacto en las plantillas
14 abr 2012 . Actualizado a las 07:03 h.Cuando la responsable de la biblioteca de Corcubión está de días libres o de baja, cuenta el alcalde, Francisco Javier Lema, la sala cierra sus puertas salvo que algún voluntario cubra ese puesto. Es una de las consecuencias visibles de la aplicación del decreto del Gobierno que impide la contratación de personal, incluyendo sustitutos.
La interpretación del texto legal depende de los técnicos de cada ayuntamiento y las diferencias son notables entre unos y otros, aunque en todos se nota. En Carballo, por ejemplo, cuando los profesores del Conservatorio finalicen sus contratos, las plazas volverán a convocarse, igual que cada año. Sin embargo en Cee, el futuro de la Escola de Música correrá por otros caminos, y tras el fin de los contratos no se harán nuevos porque Intervención entiende que el decreto lo impide. Por ello están buscando una forma de gestión que podría pasar por la cesión del servicio a una asociación a cambio de un abono anual. Además, habrá menos profesores el curso que viene.
En Carballo no se cubren las bajas ni las jubilaciones de personal, pero por ejemplo habrá seis auxiliares de Policía Local entre junio y septiembre cuando lo habitual era que hubiese cuatro.
En el otro extremo de la interpretación de la norma vuelve a estar Cee. Allí ya ha desaparecido el Grumir estable y la vieja guardería, en la que hay empleados que llevan varios años trabajando, se externalizará, suerte que seguramente correrá también el centro social. La alcaldesa quiere que los empleados puedan seguir, pero todavía no está clara la forma.
En Fisterra se hace una interpretación bien distinta. Allí hay una docena de eventuales y seguirán en sus puestos. «¿Non contratamos socorristas? ¿ O facemos mediante unha empresa que nos sae máis caro?», se pregunta su alcalde, quien explica que los puestos figuran en la RPT aunque estén cubiertos por personal temporal. Allí también la guardería se sacará a concesión, pero no se tocará el resto, aunque tampoco se crearán nuevas plazas. Eso sí, algunos casos -como el contrato del técnico de TIC, que acaba en diciembre- podrían no prorrogarse si sigue en vigor el decreto.
En Muxía hay cerca de una decena de personas con contratos a tiempo parcial, cuando acaben, el alcalde buscará la forma de hacer nuevas contrataciones. «Temos o Concello saneado, sería irresponsable deixar de prestar servizos», dice. Sí peligra el plan de empleo de verano, con casi 200 contratos previstos, al igual que el de Dumbría. Ambos alcaldes tratarán de justificar su necesidad para que sigan adelante, pero no está garantizado que lo hagan.
Por su parte, en el resto de los ayuntamientos avanzan que no habrá despidos y en los casos concretos de Cerceda y A Laracha, donde hay 12 y cuatro eventuales respectivamente, a diferencia de Cee, la intención de sus alcaldes es buscar la forma para poder renovarlos.