Los recortes también llegan a nuestra puerta

Carlos Puga Trigás

CARBALLO

Con este tema de los famosos recortes sucede algo parecido a lo del zorro. Se habla de que alguno anda suelto, o se dice que a alguien le comió sus gallinas. Pero cuando de verdad nos enteramos es cuando lo vemos una noche rondando alrededor de nuestra casa. Y si no que se lo digan a los de Laxe, con ese ejemplar tan educado que últimamente les visita de forma habitual para buscar la ración de comida que le tienen preparada.

Pues eso pasa con los recortes que vienen con esta interminable crisis. Nuestros políticos no lo quieren decir pero en la prensa se habla un día sí y otro también de los futuros recortes en la sanidad (no le gustan a nadie, incluso a nuestro presidente Rajoy, según dijo el otro día), o en la educación, o en la dependencia. Pero lo que se dice verlos de cerca hasta ahora nos íbamos librando. Digo hasta ahora, porque aquí por la Costa da Morte ya tenemos los primeros ramalazos de lo que se nos vendrá encima.

En efecto, primero se habló de los retrasos o la paralización del AVE, pero como por esta tierra nuestra el AVE no lo veremos más que en pintura, pues como si no fuera con nosotros.

Un poco más tarde se empezó con lo del parador nacional de turismo de Muxía. Cuando casi nueve años después de la decisión de hacerlo se iban a poner las primeras piedras nos enteramos que por Madrid no están por la labor. Una de las razones parece ser que una gran parte de los paradores pierden dinero. Y yo me digo ¿Lo de las pérdidas es de ahora o es que es ahora cuando se enteraron? Misterios de la vida, aunque me temo que se acabó la ilusión de los muxiáns.

Pero ahora los carballeses también notaremos directamente los citados recortes. Se acaba de anunciar que las obras del entorno de la plaza del Concello, que estaban programadas para su ejecución después de terminada la reforma del mercado municipal, no van a poder ejecutarse. La razón es que la aportación del Estado de 500.000 euros que figuraba en los Presupuestos del pasado año no va a ser convalidada para el año en curso. Así que me temo que dada la escasez actual y futura de los ingresos municipales tal obra va a entrar en el catálogo de las obras pendientes, como por desgracia y de otra parte, nos va a pasar con la tan necesaria circunvalación de Carballo.

¿Y cuál puede ser la moraleja de todo esto? Pues una muy clara. Que cuando las obras se programan y se ejecutan con rapidez existe mucho menos riesgo de que se queden sin hacer. Es decir, que otros se adelanten y nos arrebaten los fondos que estaban destinados para nuestras obras. Porque, ya saben, más vale pájaro en mano que?