Los cacos se pasan a los coches de lujo

j. v. l. carballo / la voz

CARBALLO

11 ago 2011 . Actualizado a las 06:00 h.

Hartos de lidiar con sus vetustos Opel Vectra -o en el mejor de los casos Calibra-, los ya descatalogados Ford Orión y Escort o los R5 que se caen a cachos, los manguis de la capital de Bergantiños han dado un salto de calidad hacia vehículos más adaptados a sus necesidades, con mayor capacidad de carga, más versatilidad a la hora de tratar con los cristales blindados de los escaparates y, sobre todo, un aporte extra de potencia para situaciones de apuro.

Al menos eso es lo que se desprende del último hallazgo llevado a cabo por una patrulla nocturna de la Policía Local de Carballo, que el martes, sobre las seis de la madrugada, se topó con una estampa más que curiosa en la recién estrenada carretera de acceso al cementerio de Bértoa. Allí, en medio del carril de circulación, abierto, y sin nadie que se hiciera cargo de él, lucía un flamante Audi A8, similar a los que utilizaban en sus desplazamientos los presidentes Fraga y Touriño.

Descartada de plano una visita institucional a esas horas tan intempestivas, los agentes empezaron a especular sobre el origen del lujoso vehículo, que no encajaba dentro de sus esquemas. Aunque comprobaron que la Guardia Civil no tenía denuncia de robo, siguieron dándole vueltas a la cabeza para ver que ocurría.

Ya de día, gracias al número de teléfono grabado en el porta matrícula, comprobaron que había sido sustraído en el concesionario J. Castro de Arteixo, con llaves incluidas, solo unas horas antes de que ellos lo encontrasen, tal como luego denunció su legítimo propietario ante los funcionarios del instituto armado.

Al parecer, los 230 caballos de la potente berlina alemana habían secado el depósito antes de que a sus improvisados jinetes les diese tiempo de abrevarlos, y en el momento que se ausentaron para conseguir combustible llegó la policía y, con ella, el fin de la idea de recorrer las tragaperras de Carballo y comarca a cuerpo de conselleiro.

Esta cuestión, superada la sorpresa inicial, dejó de hacerles gracia a los miembros de las fuerzas de seguridad, que bastante tienen con los episodios habituales de robos y persecuciones para tener que vérselas con un Audi de ocho cilindros en V y 3.700 centímetros cúbicos. Un arma, que, de conservarla, habría supuesto a los cacos una ventaja más que manifiesta sobre los policías, que en muchos casos ansiarían un buen Calibra en esos momentos en los que tienen que darles caza.