El atunero Montecelo, perteneciente al Grupo Calvo, solo estuvo amarrado cinco horas en el puerto de Lobito, en Angola, para el control de las licencias de pesca. La empresa carballesa se puso en contacto con la Embajada española para intentar reducir los tiempos de retención, lo que se consiguió por las gestiones realizadas por el embajador José María Castroviejo.
En la realización de los trámites participaron también el ministro consejero de la sede diplomática, Ignacio Sánchez Taboada, y el cónsul honorario en la ciudad costera de Lobito, Antonio Alonso.
El Montecelo faena desde hace años en aguas de la antigua colonia portuguesa. El día 2 de febrero, este buque fue requerido por las autoridades angoleñas para comprobar las licencias de pesca. El atunero tuvo abandonar la pesca y amarrar en el puerto de Lobito para presentar su documentación.
En el país africano este tipo de trámites pueden resultar muy farragosos e incluso durar varios días, por lo que Calvo destaca la ayuda de las autoridades diplomáticas para conseguir que la comprobación de que todos los papeles estaba en orden durara únicamente cinco horas. El barco está trabajando con normalidad en la zona.
Campaña
Precisamente ayer, Calvo lanzó una nueva campaña de publicidad en la que destaca la selección de las mejores materias primas que realiza la empresa con sede en Carballo. Además ha puesto en marcha una promoción, a través de la página www.laselecciondelosmejores.con, para elegir a las personas más votadas por la calidad de su trabajo, sus aficiones o en el deporte.