El primer cumpleaños, a los 90

Harry Dorial redac.carballo@lavoz.es

CARBALLO

Sí, suele decirse que siempre hay una primera vez para todo. Eso es ley de vida en los primeros estadios de la personalidad, pero a medida que pasan los años las oportunidades para estrenarse en algo van decreciendo, salvo en los dolores del cuerpo o las penas por las ausencias, que esas sí que aparecen cuando menos se las espera. No es esta columna para hablar de lo triste, sino justamente lo contrario. De una vecina de Montecelo (Oca-Coristanco) que el día 24 del mes pasado cumplió 90 años y lo celebró con la primera fiesta de su vida por ese motivo.

Todos sabemos que, por encima de cierta edad, nadie ha celebrado jamás su cumpleaños. Casi no ha celebrado nada, salvo las fiestas patronales. Hay así miles de personas en esta comarca, no hay que buscar muy lejos. La vida antes no era como ahora, que se celebra todo: el cumpleaños, el santo, un viaje, las mil cosas del niño, los mil días festivos, incluidos los inventados. La gente mayor no se suele acordar del día que pasa hoja en su calendario. Así le pasaba a Carmen Reyes Reborido , nuestra protagonista de estas líneas, hasta que su numerosa familia, hasta los bisnietos, decidió que ya que cumplía los 90, había llegado la hora de la sorpresa. Y llegó en Casa Sánchez , de Erbecedo, muy cerca de Montecelo sobre todo si se pudiese cruzar a través en línea recta. Cuenta su hija Rosa que quedó la madre tan contenta que les dijo que era el día más feliz de su vida. Es posible, pero no sería solo por el cumple: sería por todo.

Es un pequeño ejemplo de tantos que puede haber para las primeras veces de los mayores, que cada día lo son más. Tenemos más de 40 vecinos que superan los 100 años, y la mayor de Galicia, con 109, está en Fisterra. Sin llegar a esos extremos, cuántos estarían encantados de su primera vez con fiesta de cumpleaños. O la primera en subir a un avión y sobrevolar las nubes, o ver el Mediterráneo, o Madrid, o subir en barco, o en tren. Muchos pueden y lo hacen con los viajes de los concellos o el Imserso, o sus propios medios, pero la mayoría, no. Hay muchas primeras veces que jamás llegarán.

A Vanessa Cambón Lestón (es otra edad) sí le ha llegado su primera vez de estreno de un comercio en la calle Gran Vía de Carballo. Se llama Larúa y es una tienda infantil. Ya saben: moda para los peques, canastillas, carros, zapatos, complementos y ese universo de artículos que los que nunca habían sido padres, sobre todo en el caso de los hombres, desconocían siquiera que existiese, pero desde esa primera vez ya los comentan con el resto como si fuesen expertos. Suerte a Vanessa y a tantos emprendedores que en esta época de crisis se animan y arriesgan a poner un negocio en marcha. Son muchos los que cierran, pero por suerte sigue habiendo actividad, y en sectores diversos.

En la inauguración del comercio, Vanessa estuvo acompañada por su familia y algunos amigos.

José Raimundo Insua Ménde

z, natural de Braño (Carantoña-Vimianzo) forma parte de la última hornada (y de eso ya hace unos años) de vecinos de la Costa da Morte que emigraron a Suiza. Además de su trabajo, aprovecha el tiempo en numerosas actividades de interés, tanto en la veterana entidad Sementeira hasta el Consejo de Residentes de la Demarcación Consular Berna-Basilea. Ahora ha sumado un nuevo cargo, el de secretario de la Asociación de Alumnos y Antiguos Alumnos del Centro Asociado de la UNED en Berna, en la que está matriculado en Derecho.