Usuarios de Apem y Aspadex aprenden a navegar a vela en Corcubión

La Voz CEE/LA VOZ.

CARBALLO

04 nov 2010 . Actualizado a las 02:00 h.

Pocas cosas más gratificantes que salirse un día normal de la rutina. Un grupo de usuarios de Aspadex probaron ayer a cambiar las actividades del centro por otras bien distintas. A las cuatro de la tarde se subían en el puerto de Corcubión a un velero para aprender a navegar a vela por la ría. Los cinco se lo pasaron en grande y seguro que se apuntan a repetir experiencia. La escuela Cataventos ha puesto en marcha un programa especial para acercar los deportes náuticos a personas con discapacidad. Son dos las asociaciones apuntadas. Ayer le tocó el turno de los de Aspadex y hoy embarcarán otros cinco de Apem. El próximo lunes las dos entidades navegarán juntas. La idea de ofrecer la experiencia de la vela a personas que normalmente no tienen fácil acceder a ese tipo de deportes surgió de Marcos Trillo, Noemí Bermúdez y María Alcalde, miembros de Cataventos. Para poder materializar su propuesta buscaron patrocinadores en la comarca y un puñado de empresas se animó a echarles una mano. El bautismo de mar se pudo llevar a cabo gracias a la ayuda de Suministros Lar, Carnicería Antelo, Labralia, Carpintería Sendón, Repsol, Marcos Canosa y Hotel Insua. A las tres de la tarde los futuros navegantes recibieron una lección rápida para saber qué hacer a bordo del velero. En un rato se pusieron al día en cuanto a botavaras, foques, obenques, orzas y otros elementos. Poco después, convenientemente pertrechados con los correspondientes chalecos y trajes de agua, embarcaban en la zódiac de la escuela en los pantalanes de Corcubión para acercarse al velero. Una vez a bordo empezó, con viento suave, la experiencia. Uno de ellos tomó la caña del timón y llevó a sus compañeros por la ría virando y trasluchando de un lado para otro. Seguro que le supo a poco la experiencia. Fue un bautismo de mar sin sobresaltos, con tiempo tranquilo y la mar en calma. El tiempo también se prevé bueno hoy, por lo que los cinco de Apem que prueben tendrán un buen rato asegurado. Las sonrisas en la cara de los que se animaron demostraba ayer que el paseo valió la pena.