Ni siquiera el cansancio pudo robarles la sonrisa. Tras una dura caminata de 25 kilómetros, la distancia que separa el albergue de Santa Irene (O Pino) y Santiago, los participantes en la peregrinación por etapas a Compostela que organizó el Concello de Zas llegaron, por fin, a la catedral. Cansados, con agujetas y alguno incluso sufriendo las molestias de las incómodas ampollas en los pies, pero felices de alcanzar la meta. En total, cerca de 80 vecinos, entre los que también estaba el alcalde, Manuel Muíño Espasandín , y el técnico municipal Fidel Otero Pazos , que se convirtió en el capitán de la expedición. Los caminantes recorrieron algo más de 114 kilómetros, desde Sarria, en cuatro etapas, que llevaron a cabo los fines de semana y el pasado cumplieron su objetivo, que les llevó directos a la Oficina do Peregrino, donde obtuvieron su merecida Compostela. Obviamente también visitaron al Apóstol (abrazo incluido) y asistieron a la misa del peregrino. Después, ya con el deber cumplido, regresaron a casa (esta vez sobre ruedas, que ya estaba bien de tanto caminar). Ahora, que ya están más que entrenados, deberían animarse y hacer la ruta hasta Muxía y Fisterra para reivindicar el camino de la Costa da Morte.? Gran equipo. Los cuatro días de caminata demostraron que los vecinos participantes forman un gran equipo. Tan bueno como los encargados del comedor del colegio Cabo da Area de Laxe, que la semana pasada rindieron un merecido homenaje a la veterana cocinera María Argentina Devesa Toja , quien tras 37 años al pie del fogón y recién cumplidos los 64, se prejubiló.
Sus ya ex compañeros, entre ellos el ex director del centro escolar, José Manuel Pose Verdes , y las encargadas del comedor María del Mar Toja , Julia Rama , María del Carmen Noya Otero , María del Carmen Lema Mouzo , Macarena Rama , Mosi Álvarez y María del Carmen Ramos , se han alegrado mucho porque Argentina pueda disfrutar ya de tiempo libre, pero la verdad es que también la echarán mucho de menos. Igual que los niños del cole, que adoraban sus platos. La prueba está en la cálida despedida que le brindaron.
Diferente, aunque también homenaje, fue el que le rindieron a Francisco Antonio Mourelle de la Rúa en Corme. La historia del marino cormelán es impresionante, como la música que pudo oírse el sábado en la localidad. Los actos de recuerdo salieron a la perfección y en gran parte el mérito fue de las dos agrupaciones musicales que participaron en el homenaje. Por un lado, la banda de música Eduardo Pondal, que dirige Suso Méndez Torrado , y por otro, la coral Brisas do Mar, de la que se encarga Ramón Saleta Neira . Ambos han hecho un gran trabajo, que se ha visto reflejado en que ambas agrupaciones son muy apreciadas en la Costa da Morte. Lo merecen.