Mauro sufrió su primer brote de esquizofrenia cuando estaba estudiando económicas. En realidad, su historia es ficticia, pero los psiquiatras Juan Carlos Díaz del Valle y Manuel Serrano Vázquez la utilizaron ayer para ilustrar el proceso habitual de los trastornos mentales severos. La proyección de un primer vídeo en el que se muestra el primer ingreso hospitalario de Mauro y su regreso al hogar sin la plena consciencia de la enfermedad, con todo lo que ello acarrea, abrió los actos conmemorativos del Día Mundial de la Salud Mental, celebrado, por primera vez, en Carballo. La historia de Mauro es la historia de miles de personas. Se calcula que solo en el área sanitaria de A Coruña hay 5.000 enfermos que sufren trastornos mentales severos. La celebración de ayer quiso remover la conciencia de la sociedad para que articule los mecanismos que permitan la integración de esas personas. En ese sentido se hizo un llamamiento a las Administraciones para que dediquen más recursos a la prevención y el tratamiento. Porque el mensaje esperanzador de las jornadas fue que, con un trabajo específico, un paciente con esquizofrenia -la enfermedad más frecuente- puede rehabilitarse. Pero el Día Mundial de la Salud Mental sirvió también para reivindicar la figura del cuidador. Un 85% de los enfermos están en manos de la familia, para la que no resulta nada fácil. Carlos Taibo, trabajador social del Concello de Carballo, reveló que los Servicios Sociales han detectado, de hecho, «moito síndrome do coidador queimado. Intentamos axudar ás familias nese sentido, e para iso están tamén os programas de respiro», pero no siempre se dispone de los recursos necesarios. Carlos Taibo participó en la primera mesa redonda de la tarde junto a Isabel Varela, psicóloga del centro de rehabilitación psicosocial y laboral de Carballo; Marta Añón Ceán, representante de las familias, y Manuel Serrano Vázquez, psiquiatra del Chuac. Cada uno expuso diferentes puntos de vista sobre la enfermedad, y el especialista se centró en el estigma. «El 50% de los enfermos se sienten rechazados debido a su enfermedad», aseguró. Serrano quiso desmontar los falsos mitos que rodean la esquizofrenia, como que los enfermos nunca se recuperan, que son violentos, que no pueden trabajar ni tener una relación o que pueden contagiar. La ignorancia, añadió, es otro de los grandes obstáculos para la integración de las personas con trastornos mentales severos. Desde su punto de vista, es preciso articular las medidas que permitan cambiar la situación. Para empezar, hace falta modificar la actitud de la sociedad «mediante programas de formación y acogida». También se necesitan medidas legislativas que eviten la discriminación, al igual que mejorar la educación psicosocial de pacientes y familiares sobre las formas de vivir con la enfermedad. Carlos Taibo apuntó otros factores negativos, como la existencia de trastornos no diagnosticados, la carencia de apoyos familiares, la dispersión de la población, la falta de definición de los aspectos social y sanitario, la carencia de recursos de urgencia, especializados e integrales. A favor, sin embargo, destacó el trabajo que desarrolla el movimiento asociativo y la coordinación y el trabajo en red. Tras la mesa técnica comenzó la política, en la que tanto el alcalde de Carballo, Evencio Ferrero, como el diputado provincial Xoán Sande se mostraron partidarios de apostar por los servicios sociales. Luis Muruzábal, presidente de APEM, cerró el acto, que reunió en el Pazo a cerca de 150 personas.