Es lo que se decía de las corales excelsas, que debían de sonar como una sola voz, homogénea, lisa. Se dirá aún, imagino. De corales en la Costa da Morte se habla mucho. Hasta cotas impensables hace años, tal es el nivel y la abundancia. Ocurre que una sola voz también vale para el grupo que trabaja unido. Todos para uno, y eso. Empezamos por algo que reúne ambas circunstancias: corales que cantaron en las fiestas recientes, y que además contribuyeron a la organización.
Empecemos por Ponteceso, donde se celebró A Barquiña. En la sección Barquiña Polifónica, la anfitriona de otras dos entidades fue la Coral Polifónica San Eleuterio de Tella. Preside José María Cerdeira Suárez , Juan Brage Ravina es el director desde hace cinco, y Jose Manuel Pérez , el secretario. Sigamos por Caión. La coral As Salseiras ofreció un recital en la misa en honor de la Milagrosa, presidida por Luis Pastoriza . Como siempre ocurre en las grandes citas, los siete integrantes de la formación creada en el 2003 estuvieron arropados por las voces y el ritmo de cuatro chicas de Lendo.
Los siguientes no cantan. Vamos, que yo sepa. Aquí unen voces y esfuerzos para garantizar la seguridad. Hablamos del Carmen de Fisterra, que ya ha sido. Volverá el año que viene, seguro. Pablo , Daniel , Ángeles , Manuel , Leo , Yuca , Carlos e Ismael colaboraron desde sus puestos de Protección Civil, y los policías locales Pepe , Manolo y Jose Ángel , desde los suyos. No hay que olvidarse nunca del trabajo de los cuerpos de seguridad en las fiestas. Y hay que desear que no tengan nada que hacer. Un gato motero. No es infrecuente que los agentes de seguridad (seguimos con las fuerzas del orden) tengan que realizar aparatosos operativos para rescatar a los gatos que se meten donde no deberían. Recuerdo, hace nada, que los bomberos tuvieron que aplicarse para sacar a uno de una terraza en una calle céntrica de Carballo. Y otras veces, de los árboles. Lo que no conocíamos de esta casuística lo aprendimos ayer: las motos de policía. Sí, como lo oyen, y como lo ven en la imagen de la izquierda.
El agente carballés Modesto , junto a unos jóvenes, escrutó el escúter para dar con el minino, que por supuesto emitía aullidos de inquietud. Hubo final feliz y el gato ya está para otra.