La clasificación de España para la final del Mundial llevó a cientos de aficionados al delirio alrededor de «O Peixe»
09 jul 2010 . Actualizado a las 02:00 h.La conocida fuente nunca había recibido tantos visitantes. Ni el título de la Eurocopa de hace dos años había conseguido reunir a tal número de carballeses alrededor de la rotonda de A Ponte da Pedra.
Nada más finalizar el encuentro, cuando la portería germana aún temblaba después del vuelo glorioso de Tarzán Puyol, cientos de personas se dirigieron hacia el coloso metálico para dar rienda suelta a su alegría. Los aficionados se desplazaron en todo tipo de vehículos. Desde las motos que quemaban rueda, pasando por un valiente subido en su bicicleta, hasta un camionero que, al dirigirse a casa después de su jornada laboral, tuvo que ver como varios aficionados se subían a la plataforma de su trailer para disfrutar la fiesta desde otra perspectiva. Cualquier lugar era idóneo para mostrar la alegría ante la hazaña de los futbolistas españoles.
Locura colectiva
Desde los más pequeños hasta los que peinan canas, nadie se quiso perder la fiesta. Hasta un joven, que guardaba un gran parecido con el capitán del Barcelona, tuvo que soportar como sus amigos lo subían a hombros al grito de «¡Puyol, Puyol!».
La fiesta se prolongó hasta después de la medianoche. Poco a poco, la multitud se fue dispersando, seguramente pensando en guardar fuerzas para la noche del domingo. Después de la celebración de ayer, puede que en la noche del domingo «O Peixe» se convierta en una «Cibeles» a pequeña escala.
Algunas voces reclamaban ayer la instalación de una pantalla gigante en la Praza do Concello, visto el rotundo éxito de la iniciativa en otras ciudades gallegas como A Coruña o Ferrol.
De todas formas, y pese a lo que hoy decida el pulpo Paul, Carballo se teñirá el domingo de rojigualda para ver a Casillas levantando la Copa del Mundo.