«La gente de aquí es muy trabajadora y responsable»

CARBALLO

El director de Carrefour ejerce como coristanqués, carballés y vecino de la Costa da Morte. Está encantado con la plantilla y con la zona que le ha tocado

20 feb 2010 . Actualizado a las 02:00 h.

Víctor Peris Camarena es el director de Carrefour, en Coristanco, desde el pasado 7 de septiembre. Llegó justo a tiempo para disfrutar de la Festa da Pataca y empaparse del ambiente de la celebración que identifica el principal producto del municipio. Valenciano de pura cepa, de la capital, llegaba de Madrid, del Carrefour de Aluche, donde permaneció dos años y medio. Pero ya antes había trabajado en el de Burgos, de nuevo Aluche, Móstoles, Benidorm, El Saler... Su vida profesional está ligada a esta cadena de hipermercados y centros comerciales, pero nunca hasta ahora como director, siempre como responsable de diversas secciones. Así que se ha estrenado por partida doble, con un puesto de alta responsabilidad y con una nueva vida gallega.

Ambas circunstancias le alegran y motivan. Lo de Galicia motiva incluso a familiares y amigos. «Me ha visitado más gente aquí en estos casi seis meses que en todos los demás sitios. Quieren venir a verme y a conocer esto». Y vienen, como vino él, a descubrir una parte de Galicia que le era ajena. Recuerda cuando se desplazó hasta el centro, desde A Coruña, mirando el paisaje, con mucho árbol y verde. Le sonaba a Asturias, de donde es su mujer (Gijón), quien por cierto está encantada de residir en la zona. Lo mismo que la hija, de tres años, que acude a una guardería privada, ya tiene amigas y da sus primeras palabras en gallego. Víctor las entiende (es valencianohablante) e incluso se atreve con algunas, como ya hizo en la comida de Navidad, correspondido con los aplausos del respetable. «La verdad es que todo el mundo me ha acogido muy bien», señala. También ha mantenido contactos institucionales

Viven en Carballo. «Cuando me levanto, veo el río Anllóns, estoy en una zona privilegiada». Sale, habla con la gente. Incluso tuvo la «valentía» de acudir al Bergantiños, donde hay una peña deportivista, para ver el Dépor-Valencia de la segunda vuelta de los octavos de la Copa del Rey. Él, que es socio y accionista del equipo che. Todo bien (para los coruñeses, sobre todo, porque pasaron la eliminatoria).

A Víctor le han llamado la atención algunas cosas, como los domingos de feria de Carballo. «Ves a tanta gente comprando y vendiendo, con esos productos de huerta tan buenos. No es habitual encontrarse algo así en otras partes».

Gastronomía

Cuenta que a él se le puede conquistar por el estómago, así que en la Costa da Morte eso es terreno ganado. Habla maravillas del cocido del Pastoriza de Cuns, de As Garzas (tiene una estrella Michelin desde este año), conoce otros restaurantes que también le agradan, y descarta que algunos «ofrecen unos menús del día impresionantes». Hace un aparte para elogiar los dulces de la Dulcería Vella de Carballo, «algo extraordinario», un pequeño tesoro que descubrió su mujer y del que ya son clientes fijos. También ha hecho turismo comarcal, por Razo, por Muxía, por el Cabo Fisterra. En su móvil lleva una foto del cruceiro de la explanada del promontorio, el mismo que el temporal destrozó unos pocos días más tarde.

En cuanto a su trabajo, señala que el perfil del cliente es similar al de otras zona, «con la diferencia de que aquí vienen a comprar, y en otras zonas, más a pasear».

Una diferencia más: en el Carrefour de Coristanco, la compra tipo es, económicamente, media-alta, por encima de otros lugares que ha conocido. «Sí se gasta bien». Eso les está permitiendo hacer frente a la crisis: «Se nota, como en todas partes, pero dentro de ese panorama, no nos podemos quejar». Le llama la atención que el cliente prefiere gastar el dinero mejor en metálico que en tarjeta, algo que se nota, por ejemplo, en la gasolinera de 24 horas. Son muchos los que prefieren acudir en horario de ventanilla, para pagar directamente.

Por lo que está viendo, considera que «esta es una zona con mucho dinero». Y muy amplia. Eso lo ve, por ejemplo, en el transporte a domicilio, con envíos a puntos tan distantes como Fisterra o las proximidades de Santiago.

Para que toda esta maquinaria funcione le toca dirigir y coordinar un equipo de unos 150 trabajadores, entre el personal del centro, algo más de 90, y los externos, que suelen ser siempre los mismos (en otras áreas hay más rotación). Está encantado con ellos. «La gente de aquí es muy trabajadora y responsable». Asegura que los miembros de la plantilla «están orgullosos de trabajar en Carrefour, hay un cariño por el centro. Es como una gran familia».

Como en todo, manejar este volumen de personal exige «algo de mano izquierda», y declara que está a gusto y contento con todos. «Cambian mucho las cosas de un centro como este a otro de una gran ciudad», dice. Madrid, por ejemplo. Los problemas habituales de las grandes aglomeraciones están a años luz. Se ha dicho que la crisis ha estimulado los robos en otros lugares. «Aquí no hay problemas de seguridad. El equipo responsable hace un buen trabajo. Pero, en todo caso, ni hay problemas en el centro ni en la calle. Este es un lugar muy seguro y agradable».