La comarca, en tres tiempos

P. Cibeira redac.carballo@lavoz.es

CARBALLO

La llegada del nuevo año ha supuesto el punto final para la escola obradoiro que se ha venido desarrollando durante los últimos dieciocho meses en Carballo, y que ha permitido formar a cuarenta jóvenes en cinco profesiones diferentes. Todos ellos han hecho un importante esfuerzo para aprovechar esta gran oportunidad de encauzar su futuro laboral, pero hoy toca hablar de los otros protagonistas de la iniciativa, los encargados de poner sus conocimientos a disposición de los alumnos, los profesores. Y es que buena parte de las posibilidades de éxito de las actividades de este tipo reside en la dedicación y el empeño que personas como Carlos Reyes, Genaro Castiñeiras, José Antonio Silván, Eva Arán, Eladio García, Cristina Sánchez, Andrés Graña, Jesús Canedo y Jesús Mato ponen a la hora de compartir su experiencia y su saber con los jóvenes que están a su cargo. Sin ellos, y sin el director de la escuela taller, Andrés Seoane, y el responsable del Centro Municipal de Formación Ocupacional, Juan Lorenzo, perdería su sentido una actividad que ha servido, además, para que algunos de los participantes completasen o retomasen sus estudios de ESO, lo que, a buen seguro, constituirá una doble satisfacción para ellos. Así que se impone, pues, una doble enhorabuena.

La lluvia de millones que hace dos años bañó Carballo gracias al Gordo de la Lotería de Navidad tuvo en José Puga Barca a uno de sus principales agraciados, puesto que fue el afortunado poseedor de dos décimos del número premiado. Y por lo que se ve, no es una persona supersticiosa de las que piensa una y no más, puesto que volvió a probar suerte para el sorteo del mes pasado. Aun así, como no es lo mismo la lluvia de dinero que una vulgar llovizna, no dudó en refugiarse en el paraguas del párroco carballés, José García Gondar, antes de entrar en la administración de loterías Alexandra, que este año volvió a repartir suerte al vender una pequeña parte de unos de los quintos premios.

El tiempo, o mejor dicho el mal tiempo, constituye un buen motivo para refugiarse en casa y eludir las obligaciones habituales, pero también hay quien, precisamente, en esas circunstancias es cuando más obligado está a permanecer al pie del cañón. Tal es el caso de muchos trabajadores que no pueden permitirse el lujo de saltarse una jornada laboral o del del personal del ámbito de los servicios básicos y de las emergencias, que son en esos días más necesarios que nunca. Entre estos últimos se encuentran los agentes de la Policía Local de Vimianzo Luis Caamaño y Elías Cernadas, que, al igual que sus compañeros del resto de la Costa da Morte, tuvieron que realizar varias salidas en los dos últimos días para atender a los conductores afectados por la ola de nieve que azotó la comarca y que provocó numerosos accidentes de tráfico. Su aspecto, con las caras medio tapadas para hacer frente al frío, define en buena medida las sensaciones que han vivido desde la noche del jueves la mayor parte de los habitantes de la comarca.