Observando las fotos de las últimas cabalgatas de Reyes celebradas en la Costa da Morte me entra la duda sobre a quién le habrá hecho más ilusión ver a Sus Majestades de Oriente. Lo digo porque en muchas de las imágenes los niños aparecen con una cara de terror increíble (el llanto es una constante en muchas), mientras que sus padres y abuelos miran a Melchor , Gaspar y Baltasar con una adoración poco habitual. No digo que a los niños no les haga ilusión ver a los Reyes, lo que pasa es que algunos son tan pequeños que no acaban de ser conscientes de lo que ocurre a su alrededor y tanto barullo los acongoja. Por eso no estaría de más preguntarles antes si realmente les apetece verlos o no.
En cualquier caso, seguro que el miedo se les pasó cuando la mañana del miércoles descubrieron que junto a sus zapatos había un montón de regalos, y es posible que muchos se arrepintiesen de su llantina cuando les volvieron a explicar que los responsables de tanto dispendio eran los tres Reyes Magos.
Los que no lloraron y recibieron a Melchor, Gaspar y Baltasar como si hubiesen vuelto a la infancia fueron muchos alcaldes de la comarca, que se metieron tanto en el papel de animar a los niños a recibir a las majestades que por momentos nos entraron dudas sobre a quién, si a los pequeños o a los regidores, les hacía más ilusión la ilustre visita. Es el caso del alcalde de Cabana, José Muíño Domínguez , que se encontró con los tres magos en la parroquia de Cesullas y se lo pasó con ellos casi mejor que los niños. Él también se animó a pedirles caramelos (a la derecha lo ven, con las manos llenas), abrazarlos y, probablemente, recordarles lo que les había pedido para esa noche (no estaría nada mal poder ver las cartas que les enviaron los alcaldes de la Costa da Morte). Quizás Muíño pidió un montón de obras para Cabana, pero tal vez también algún que otro juego de ordenador o un balón, que ya sabemos lo que le gusta el fútbol. Lo que no vimos es si, como los más pequeños, se atrevió a darle un beso a Baltasar que, por cierto, desteñía ligeramente (y no era el único). Cosas de la magia, supongo. En Carballo. No era el caso del Baltasar que visitó Carballo y con el que se encontró el alcalde, Evencio Ferrero Rodríguez , en el vestíbulo del Concello. También saludó alegremente a Gaspar y a Melchor, quien, por cierto, se parecía sospechosamente al técnico de Radio Voz Bergantiños, Juanjo Vales Caamaño . Quizás sean de la familia. O quizás también sea una cuestión de magia.
Si bien es cierto que al regidor carballés se le vio más comedido que al de Cabana, no descartamos que Evencio Ferrero también formulase sus peticiones. Lo que no habrá pedido, porque ya lo tiene, es el primer libro de Rosalía Fernández Rial , un poemario ilustrado por Mon Lendoiro que ayer presentó en la Real Academia Galega. El acto de presentación se repetirá dentro de unos meses en Muxía, localidad que inspiró gran parte de los poemas. Quienes hayan tenido la suerte de recibir el libro como regalo de Reyes seguro que ya lo han disfrutado, pero aquellos que no lo incluyeron en sus cartas, siempre están a tiempo de comprarlo, porque para regalarse un buen libro no hace falta esperar a una fecha señalada.?
Los Reyes Magos también pasaron por Cerceda, a donde llegaron, por cierto, montados en preciosos carros de caballos -en cuestión de desfiles, el director de Galopín, José Manuel Iglesias Vila, es como un Rey Mago- que llamaron mucho la atención entre los más pequeños. Además, Sus Majestades de Oriente llegaron al Concello cercedense de muy buen humor, tal vomo refleja la fotografía de aquí arriba. Incluso parece que le contaron algún chiste al alcalde, José García Liñares , que posó divertido con los tres (aquí Baltasar también desteñía). Quizás bromearon con él asegurándole que solo le iban a dejar carbón o quizás porque en vez de un circuito de alta velocidad optaron por regalarle una pista de Scalextric. Fuese lo que fuese, el regidor de Cerceda también lo pasó como un niño.