El temporal se cebó especialmente con los tres municipios de la comarca de Soneira. Al margen de los numerosos y graves destrozos que produjo en Zas -y que mantuvieron ocupados durante toda la tarde del viernes, la madrugada y parte de la jornada de ayer a seis trabajadores de Protección Civil y a varios concejales del gobierno municipal-, también en Vimianzo y Camariñas llevará algún tiempo completar el balance.
En la capital de la comarca, el Grumir centró sus esfuerzos en despejar la red viaria y los tendidos, sobre los que cayeron numerosos árboles y ramas. «Non pararon», señaló ayer uno de los trabajadores del servicio en relación a los compañeros que estaban de guardia en el momento de mayor incidencia del temporal. Ayer, los que cogieron el relevo, todavía continuaban limpiando y retirando troncos de las carreteras. «Imos cortar unha árbore que está tapando a estrada que vai da Lagoa á zona de Castromil», avanzaba a primera hora de la tarde uno de los operarios.
En la parroquia de Treos, precisamente por la caída de un árbol sobre el tendido eléctrico, no funcionó el alumbrado público.
Aparte de la retirada de troncos, en Camariñas también se produjo un incendio en un aerogenerador próximo a Arou que obligó a intervenir a los bomberos de Cee. Los trabajadores de Protección Civil también tuvieron ocupado el día achicando agua o señalizando carreteras con problemas, como la de Camelle, que se inunda cada vez que llueve. En el parque eólico se registraron rachas de viento de más de 140 kilómetros por hora.
Bergantiños y Fisterra
En concellos bergantiñáns como Carballo y Coristanco tampoco hubo demasiado tiempo para respirar. En la capital de Bergantiños continuaron trabajando durante toda la noche y la mañana de ayer, desde que achicaron un bajo en la avenida de A Cristina, a las 00.30, hasta que acudieron a cortar árboles en Oza y Sofán, ayudaron en un accidente o recogieron unos cables descolgados en la avenida de Razo.
Retirar troncos y ramas fue una tarea que se repitió en todos los municipios de Bergantiños y Fisterra, donde todavía queda mucho trabajo. Ayer todavía resultaba difícil ir desde la plaza de Ramón Juega al puerto de Laxe debido al barro acumulado.