Los cementerios de la comarca son tan diversos como sus pueblos y habitantes
01 nov 2009 . Actualizado a las 02:00 h.Hay censos de casi todo, pero no de nichos. ¿Cuántas tumbas tiene la Costa da Morte? Cementerios, casi 200, ayer todos ajardinados por lo que vendrá hoy y mañana, pero nichos.... Los hay de 300 y también de 3.000. Tan diversos como compleja es la Costa da Morte. En todos se acuesta la muerte.
En esos camposantos reposan al menos 42.000 personas. Son las que han fallecido desde 1975. De media, cada día nacen dos y mueren tres. Antes, no se sabe (¿cómo va a saberse?). No serán muchas más las almas enterradas, por los traslados y las obras que hubo desde entonces. Aquellos osarios que aún quedaban, en algunos lados incluso a la vista, fueron desapareciendo. Y los cadáveres, también. Puestos a buscar, habría que ir al Neolítico, a los dólmenes, pero ahí ya no hay nada. No hay ni excavaciones. También hay quien cuenta que en lo que ahora es un hermoso patatal, en una villa marinera, hubo otrora un camposanto. Mejor no citarlo, no parece probable. Unas patatas fritas nunca podrían ser un ejercicio lejano de antropofagia.
Sí, son muy diversos estos cementerios. Vanguardistas como el de Fisterra, enterrado en vida, o el de Dumbría, a punto de nacer, y neoclásicos como el de Olveira. Situados sobre castros, como el de Oca, o sobre el mar, o en medio de la nada, o de grandes leiras, junto al maíz y el trigo, cuando lo había.
Hay nichos de piedra, en Salto, ya viejo, o en O Allo, muy nuevo e inspirado en O Caurel, y los hay de enormes paredes de ladrillo y cemento, moles rectilíneas sin ningún encanto, aunque es cierto que tampoco son espacios para la evasión, salvo la eterna. Claro que hay excepciones. El antiguo de Cee merecería figurar en las guías, como lo están el de Madrid, el de Praga o el Hampstead, en Londres, salvando las enormes distancias, también las geográficas.
Es un pequeño parque escultórico en honor a la muerte, un inmenso recuerdo de los amados perdidos. Un ángel amable preside la escena. Ángeles hay unos cuantos por la comarca. En Entrecruces aún debe quedar uno comido por los años, en Sísamo dan la bienvenida en el acceso del recinto, en Agualada saludan al cielo, brazo en alto, sobre los panteones.
Hay de todo. Junto al viejo de A Ponte do Porto se ve un campanario retirado, como el de Vilastose-Muxía, cuyas tumbas albergan más centenarios que en ningún otro lugar, echando cuentas relativas. Hay cruceiros bien labrados, inscripciones votivas, calaveras, dibujos, relieves. Y miles de muertos.