El desempleo reactiva los intentos de falsear certificados para embarcarse

CARBALLO

Una marinero de la Costa da Morte será juzgado en los próximos días en Corcubión como presunto autor de un delito de falsedad en documento oficial. El fiscal pide un año de prisión, que no cumplirá porque carece de antecedentes penales, además de una inhabilitación especial para poder votar y una multa de 10 euros diarios durante 6 meses, lo que supone una sanción de 1.800 euros.

El hombre presentó fotocopias de certificados de especialidad correspondientes a buques petroleros, buques quimiqueros y familiarización de buques tanque, para su inclusión en la tarjeta profesional.

Peruano

Hace apenas unos días, el capital marítimo de Corme, Fernando Vidal, tuvo que rechazar a un marinero peruano que le trajo una carta en la que la Xunta certificaba la asistencia a un curso de capacitación, ya que el escrito era una burda imitación.

En otras ocasiones es más complicado detectar el fraude, y muchas veces es la actitud del marinero en cuestión la que hace sospechar. Fernando Vidal recuerda que hace 12 años descubrió una trama en Camariñas con decenas de afectados, y solo porque no le pareció comprensible la respuesta de uno de los pescadores. A partir de ahí revisó los casos y destapó el escándalo.

Francisco del Moral, capitán marítimo de Corcubión, señaló que en algunos casos las falsificaciones están muy bien hechas, y reconoció que «no podemos pasarnos media hora estudiando la validez de un certificado». De la misma opinión es Fernando Vidal, que considera que es posible que algunos de los certificados no sean verdaderos, pero están tan bien copiados que resulta muy difícil reconocer que no son ciertos.

Informatización

Además, Francisco del Moral señaló que hasta hace poco las capitanías marítimas no estaban informatizadas, por lo que era muy difícil comprobar la documentación.

A pesar de ello, explicó que este tipo de acciones se producen en todos los ámbitos y aclaró que no es un problema demasiado frecuente. Francisco del Moral lleva los puertos de la comarca de Fisterra, en tanto que Fernando Vidal se ocupa de los que hay entre Caión y Muxía. Debido a la mayor cantidad de embarcaciones, este capitán ha tenido más experiencias en este sentido.

Asegura que, debido a la experiencia, ya detecta los certificados falsos, pero reconoce que «no te puedes parar demasiado». Lo que le hace estar a salvo de las falsificaciones es que después de 16 años en la zona conoce a la mayor parte de los marineros, sabe los cursos que se imparten y el tiempo que duran, por lo que si un tripulante viene al cabo de unos días con un diploma que no tenía la semana anterior ya sabe que se ha de fijar mucho. Lo cierto es que los marineros de la Costa da Morte parecen haber escarmentado después de la experiencia de hace 12 años, pero todavía son muchos los que, por embarcarse, aseguran haber perdido el certificado.

Otra cuestión es que debido a la falta de empleo en tierra son muchos los vecinos que se encuentran en el paro que están poniendo al día sus documentos. Los que tienen un problema en este sentido son los indonesios, a los que hasta ahora se les exigía una información básica y ahora se les piden una serie de cursos.