Su nuevo buscador, Bing, conserva los errores de sus antecesores y sigue viajando por «Lage» o «Mugía»
20 ago 2009 . Actualizado a las 17:54 h.La pugna que la empresa de software fundada por Bill Gates, Microsoft, mantiene con el gigante de las búsquedas en Internet, Google, ha llevado a la primera a tratar de plantar batalla en el campo del segundo lanzando un nuevo motor de rastreo llamado Bing, que ha absorbido a otras de sus herramientas ya existentes como las plataformas de mapas Live Search Maps y Windows Live Maps.
El nuevo buscador ha nacido con vocación de romper con el casi monopolio de Google y ha debutado con buenas críticas por parte de los usuarios en cuanto a resultados y funcionalidad, pero los programadores de Microsoft se han vuelto a ganar el suspenso en una asignatura: la toponimia.
Al igual que ocurría con sus antecesores, el apartado de mapas de Bing (www.bing.com/maps), está plagado de errores toponímicos, especialmente graves en el caso de la Costa da Morte, que está repleta de castellanismos desterrados ya hace muchos años.
Los fallos no se limitan solo a pequeños núcleos de población como La Ameijenda (por Ameixenda, en Cee), Duyo (Duio, Fisterra), Javiña (Xaviña, Camariñas) o Leiloyo (Leiloio, Malpica), por poner solo unos ejemplos de las decenas de errores que pueblan el mapa, sino que afectan también a varias capitales municipales, como Lage y Mugía , y a otras localidades importantes como la larachesa de Cayón .
Disparidad de criterios
La navegación por el mapa permite descubrir que los responsables de la web no siguen un criterio uniforme, puesto que algunos topónimos acostumbrados ya a esta peculiar castellanización se libran del proceso, como A Laracha, mientras que, en otros casos, los programadores optan por hacer convivir la toponimia oficial con la incorrecta (Fisterra/ Finisterre y Muxía/ Mugía ), aunque la primera solo se descubre cuando se profundiza en la escala del mapa y, además, aparecen señalizadas como si se tratase de lugares próximos, pero diferentes.
Es así como se descubren también localidades como A Ponte do Porto, que en un primer vistazo permanece oculta bajo un topónimo vecino -y, de nuevo, incorrecto-, Cereijo .