Contrariamente a lo que es habitual, la mayor parte de los alcaldes de la Costa da Morte trabajan en agosto. Me refiero a lo habitual en las instituciones, no a que no trabajen habitualmente. Alguno de ellos sí se va a coger unos días (el de Zas, por ejemplo, lo ha hecho, y José Calo lo sustituye por primera vez en dos años), pero hay tantas actividades que es preciso estar al pie del cañón (léase fiesta, acto cultural o similar) constantemente. Hemos seleccionado cuatro, pero podrían ser más (el de Cee a vueltas con la Xunqueira y el libro; el de Malpica, con la olería; el de Dumbría, con empleos y deportes; el de Fisterra con patrimonio y playas...). El de A Laracha, por ejemplo, José Manuel López Varela , tocando el silbato que dio la salida al Día da Bicicleta; el de Corcubión, F rancisco Javier Lema , atendiendo una de las tabernas de la Festa do Porco Celta, del que sin duda sabe un rato dada su condición de veterinario; el de Vimianzo, Alejandro Rodríguez , tomándose un refrigerio y controlando la marcha de las fiestas del fin de semana, a tope de público. Y el de Camariñas, Manuel Alonso , días atrás, subido en la cubierta de un barco que participaba en la Xira Náutica. Con tanto ajetreo no hay manera de descansar. Fue ayer cuando hablamos de bodas, y hoy lo hacemos otra vez. Como sabrán, en la parroquia cabanesa de Riobó (cuna de ilustre apellido, lugar de buena cascada) celebraron la fiesta (vamos a llamarle así medieval), aderezada con una prevoda (de momento, sin efectos civiles) ambientada en la época. Citemos a los protagonistas, que fueron tres parejas: Juan José Villar García y Purificación Sueiro Rodríguez (Canduas); Carlos Manuel Sande Martínez y Zulaika Grille Cancela , de Riobó, y Silvia Baña Rodríguez y Marcos Baña López , de Camelle. La druída fue Tamara Lema. Este tipo de actividades están muy bien. Animan al público y entroncan con la cultura. Sin embargo, a veces hay aspectos que por mi deficiente formación no capto. Por ejemplo, siempre se habla de celebraciones medievales, olvidando que (al menos en mis tiempos) la Edad Media duró unos diez siglos, de quinto a decimoquinto o por ahí. Mil añitos. ¿No sería interesante precisar más? Mil años pasaron desde lo de Almanzor hasta lo de Neil Armstrong , por situarnos y relativizar un poco. Medieval, medieval... Lo de los druidas ya me supera. Es cierto que, haberlos, debe haberlos incluso hoy, de hecho hasta creo que conozco a uno, pero la mitología y sin duda la historia los llevan más hacia los tiempos celtas, que de medievales tenían poquito. Aunque, al fin y al cabo, ¿qué más da? Lo que importa es hacer cosas. Y si hay un lugar donde hacen muchas y muy bien, es en Cabana. Sin duda. En pleno proceso de recuperación de las regueifas, en Cerqueda-Malpica (donde llevan un tiempo homenajeando con actos interesantes al cantador local Celestino Álvarez ) dieron ayer un paso más, celebrando el segundo obradoiro para niños, los que participan en el Aula de Verán de la Asociación Raigañas, bajo la organización de la Asociación de Veciños Monte d'Arxa. El profe fue Fermín Calvo Gómez , al que todos conocen como Fermín da Feira Nova. Tuvo en sus labios la labor de enseñar los pareados rápidos y la ironía, pero para estas cosas hacen falta años.