Sorpresas gratas e inesperadas

M. P. Valle redac.carballo@lavoz.es

CARBALLO

Una de las ventajas que tiene el trabajar durante horas y horas es que en ocasiones las compensaciones llegan de donde menos lo esperas y de la forma más original. Eso es lo que le ha pasado al gerente del restaurante Zúrich de Laxe, Alfredo Reijía , que gracias a su colaboración con las Bodegas Carballo se ganó un viaje a Elciego, un pequeño pueblo en la Rioja Alavesa. Allá se fue con el concejal de Urbanismo laxense, Jorge Paredes, con el promotor hostelero Luis Mein , y con el ex policía Manuel Conde . Este peculiar cuarteto tuvo la suerte de conocer el exclusivo hotel diseñado por el arquitecto Frank Owen Gehry (autor, entre otras obras, del Museo Guggenheim de Bilbao) en el recinto privado de las Bodegas de los Herederos de Marqués de Riscal. El hotel, de la cadena Starwood Hotels & Resorts es impresionante e incluye también un alucinante balneario de vinoterapia. Pero lo más increíble es que el establecimiento no se puede visitar, solo se puede acceder a él si se está alojado (la habitación cuesta un riñón) o si se tiene reserva en el restaurante (cuesta el otro riñón y, además hay que esperar casi eternamente para conseguirla). Pues bien, el cuarteto de Laxe tuvo la inmensa suerte de poder recorrer las instalaciones, además de la bodega de Marqués de Riscal, sin tener que cumplir ninguna de las dos condiciones. Y ahí los tienen, disfrutando de una calurosa jornada en en la terraza del famoso hotel.

Los que también viajaron, y parece que al pasado, fueron los guardias civiles de Corcubión que la semana pasada colaboraron con el control del tráfico en la procesión de san Cristovo, en Baio. Su trabajo dio imágenes muy curiosas, porque la verdad es que hasta hacía gracia ver a los agentes con sus modernas motos y totalmente equipados junto a coches antiguos que, seguro, jamás podrían superar los límites de velocidad establecidos y formarían caravanas interminables, pero un día es un día y el de san Cristovo es muy especial en Baio. Confiamos, por cierto, en que el párroco, Francisco Espasandín, también bendijese las motos de los agentes. Aunque, y no procedía, porque ellos estaban de servicio, no las engalanasen. Más viajes. El que también disfrutó de las fiestas fue el sociólogo ambiental Ricardo García Mira , que pese a haber finalizado ya el curso de la Universidad da Coruña, no para. El pasado mes de junio, por ejemplo, asistió a una reunión organizada por la Comisión Europea para conocer cuáles son las prioridades de financiación en Europa en materia de investigación y desarrollo. García Mira acudió en calidad de coordinación de un consorcio formado por nueve entidades de cuatro países de la Unión Europea en los que están integrados grupos de las universidades de Surrey y Londres, en Reino Unido; Umea, en Suecia, y Timisoara, en Rumanía, además de los gobiernos locales de Surrey, Umea, Timisoara y la Diputación de A Coruña. Y ya ven, es capaz de cambiar, como si nada, las reuniones al más alto nivel por las fiestas de su querido Baio. Por si su trabajo en la Unión Europea y en la Universidad de A Coruña fuese poco, hace poco publicó en Rumanía un trabajo sobre los incendios forestales en Galicia y su relación con los propietarios de los montes. Su repercusión fue tal que desde el gobierno rumano le han llamado para que les ayude a entender un poco mejor la situación forestal del país. Casi nada.

Sin salir de Baio, otra buena noticia, la que han protagonizado los miembros del equipo Caos Latino, formado por Iván Martínez , Fabián Suárez , Juan Brandón , Manuel Castiñeira y David Pardiñas , que acaban de jugar en Lugo el Campeonato de España de Billar en categoría de equipos Bola 8. No ganaron, pero demostraron su destreza con los tacos (ojo, los de jugar, nada de palabras mal sonantes). Tres de los miembros del equipo (Iván, David y Manuel) también disputaron el campeonato gallego en la categoría individual.