Ni en la oficina que el Inem tiene en Carballo han percibido la que probablemente sea la mayor crisis laboral de la Costa da Morte. La directora confirmó que el desempleo en el sector se mantiene, pero recuerda que la estabilidad laboral es muy baja en este oficio y que la mayor parte de las empleadas de los talleres van y vienen del paro por temporadas.
El problema vendrá cuando esas chicas, la mayor parte de ellas con cargas familiares, no puedan volver a su ocupación porque su empresa ha desaparecido. La responsable de la academia Begum de Carballo, cuyo alumnado proviene básicamente del textil, también opina que las consecuencias de este desastre laboral han de tardar unos meses en apreciarse.
Sin embargo, el principal motivo de la invisibilidad de este drama, con enormes consecuencias en la zona, ya que se suma al parón de la construcción, es que las afectadas son de empresas pequeñas, lo que las incapacita para exponer sus reivindicaciones. En unos años casi se ha desmantelado la poca industria que había en la Costa da Morte, que, además, dependía de dos grandes multinacionales gallegas. Calvo e Inditex han mandado al paro a centenares de mujeres que antes tenían más dinero para gastar, lo que iba en beneficio del comercio y el sector servicios local.
El cierre de la fábrica Nikole de Inditex ha dejado sin trabajo a los talleres. Algunos han conseguido encargos de Sanlor, otra factoría en la que no se produce nada, sino que actúa casi como un intermediario entre los pequeños empresarios y la gran multinacional.