La Comida da Fía deleitó con creces los cinco sentidos

CARBALLO

Más de 400 personas disfrutaron del menú y los diseños presentados en la cita anual de la Asociación de Amigos do Liño

19 abr 2009 . Actualizado a las 02:00 h.

La Comida da Fía, celebrada ayer en el Palacio de Cristal de O Allo, volvió a ser un auténtico éxito de público. Y un placer para los cinco sentidos. Para el gusto y el olfato, por el elaborado menú servido durante la comida (migas de pan con chícharos, patatas con bacalao y papas de arroz), una receta que se repite año tras año y que en esta ocasión, según muchos de los comensales, mejoró respecto a la de ediciones anteriores.

Fue también un placer para el tacto, ya que los asistentes tuvieron la oportunidad de tocar las piezas de lino elaboradas a la vista de todos los presentes y comprobaron que la fibra vegetal no es tan áspera como muchos pensaban. Y tampoco pica.

Fue un goce para el oído gracias a las interpretaciones (en muchos casos espontáneas y necesarias para amenizar tiempos de espera demasiado largos) de las pandereteiras As Fiandeiras, de la asociación Fol de Neaño de Cabana, y gracias a las cuales más de uno se animó a echar un baile.

Pero la Comida da Fía fue, sobre todo, un placer para la vista. En este caso el mérito fue de los diseños elaborados por las artesanas de la Asociación Amigos do Liño y al garbo y estilo con que los mostraron los modelos de la agencia de Dolores Couceiro y otros figurines menos profesionales, como el Galego do Ano Jorge Mira, que recibió una auténtica ovación cuando lució palmito y un precioso jersey de lino con gorra a juego. Igual que la que se llevó la pequeña Paula Gabín Blanco, de 5 años, que mostró orgullosa su diminuto top y las joyas de vidrio elaboradas por la artesana Esther Ferreiro.

Jorge y Paula, y los restantes 12 modelos, fueron aplaudidos con ganas por muchos de sus vecinos y también por los alcaldes de Malpica, José Ramón Varela Rey; Vimianzo, Alejandro Rodríguez Lema; Zas, Manuel Muíño Espasandín, y el de Corcubión, Francisco Javier Lema Fuentes, que no quisieron perderse la Comida da Fía de este año. Ni ellos ni los directivos de Feiraco, compañía que regaló a todos los presentes briks de leche procedente de las vacas que alimentan con semillas de lino, un pienso que favorece que la bebida contenga un 18% menos de grasas saturadas y cuatro veces más Omega 3. Otro placer para el gusto.

También disfrutaron del desfile los más de 400 comensales, que alabaron el acierto de haber elegido como escenario el Palacio de Cristal, un local muchísimo más acogedor y elegante que el polideportivo municipal, sede de la edición del año pasado.

Eso sí, se volvieron a oír numerosas voces reclamando que los modelos desfilen por una pasarela en vez de entre las mesas, porque esta decisión resulta incómoda (quizás hoy más de uno tenga tortícolis de tanto estirarse para poder observar los detalles de las piezas de lino) y, en ocasiones esperpéntica, ya que muchos de los profesionales tuvieron que esquivar a algunas personas que iban o volvían de los aseos, lo que ocasionó algún que otro involuntario encontronazo sin consecuencias.

Gustaron los trajes, los jerséis, las camisas, las blusas y los complementos (sombreros, chales, bolsos, tocados, guantes e incluso zapatos), pero, sobre todo, impresionaron los vestidos de novia. Elegantes, trabajados y de diseño exquisito. Tan bonitos que incluso les entraron ganas de pasar por el altar a las alérgicas al matrimonio.