La dirección de Celsa y el comité reactivan las negociaciones una semana después

Antón Bruquetas

CARBALLO

26 mar 2009 . Actualizado a las 02:00 h.

La dirección de la planta que el grupo Celsa tiene en A Laracha y el comité de empresa reactivaron ayer las negociaciones para la elaboración de un nuevo convenio colectivo después de que la semana pasada permaneciesen prácticamente en punto muerto. Durante la reunión, la cúpula de la compañía lanzó una nueva propuesta que ahora los empleados deben valorar en una asamblea que previsiblemente tendrá lugar este sábado. En el transcurso de las conversaciones, que se desarrollaron en la factoría, los representantes de los trabajadores también contaron con el asesoramiento del sindicato CIG.

¿En qué estado se encuentran las negociaciones cuando está a punto de cumplirse un mes desde el inicio de los contactos? Fuentes próximas a las conversaciones aseguran que el acuerdo está más próximo que nunca. Aunque la propuesta que formula la dirección de la empresa no satisface las pretensiones iniciales del comité, los representantes de los trabajadores reconocen que se ha avanzado desde el punto de partida.

Por otro lado, el contexto económico desfavorable en el que algunas compañías del sector, incluso integradas dentro del mismo grupo, plantean expedientes de regulación de empleo para garantizar su viabilidad, parece que limita la capacidad de negociación de ambas partes.

Los rumores sobre una posible regulación de empleo en la factoría de A Laracha surgieron con la integración en la compañía vasca Laminaciones Arregui, otra empresa de Celsa con sede en el País Vasco. Sin embargo, desde la dirección del grupo en Barcelona negaron desde un primer momento este extremo e indicaron que la operación obedecía a «un movimiento empresarial que procura la generación de sinergias» y busca «mejorar la competitividad» de los dos centros al ofrecer un producto más completo dentro de los derivados del acero.

La absorción de Celsa Atlantic (el nombre que recibe la factoría de A Laracha) por parte de Laminaciones Arregui fue el detonante para que estallasen las reivindicaciones laborales que el comité de empresa venía manteniendo desde el verano del 2008. Los representantes de los trabajadores encontraron en el convenio colectivo del otro centro de producción que tiene la compañía vasca en Vitoria el espejo donde mirarse. Sin embargo, la dirección ya advirtió en la primera reunión que se celebró para evaluar cómo quedaría la planta de A Laracha que la legislación laboral española no no le obligaba a equiparar los dos convenios, puesto que las fábricas pertenecen a dos comunidades autónomas distintas.