La policía de Muxía investiga las frecuentes manchas de gasoil

La Voz

CARBALLO

La Policía Local de Muxía investiga el origen de la mancha de gasoil que apareció cubriendo las aguas del puerto el domingo por la mañana. Los agentes tratan de determinar si el combustible acabó el mar durante el repostaje de algún barco o si su presencia se debe a un sentinazo. Hasta el momento no han podido dar con ningún testigo que pueda confirmar los hechos. Los responsables de la cofradía no percibieron el vertido y desconocen de dónde puede provenir. La presencia de esta sustancia contaminante en la dársena muxiana no es un fenómeno puntual, según aseguran los agentes que se encargan de las investigaciones. «Producíronse polo menos tres ou catro casos en épocas recentes. O que ocorre é que se dispersa en pouco tempo e resulta moi difícil establecer a súa orixe, porque aquí nunca ve nada ninguén», afirmó uno de los policías. Las manchas oleosas que aparecen en el agua con cierta frecuencia suponen un claro perjuicio para las especies marinas que habitan la zona debido a su alta toxicidad. Desprenden un fuerte olor como el que había el domingo en buena parte de la zona portuaria de Muxía. Además, suponen un contratiempo para los propietarios de las embarcaciones, especialmente para aquellos que tienen barcos de recreo y se los encuentran impregnados de sustancias difíciles de limpiar. El último suceso de este tipo se produjo el pasado 11 de noviembre. Los vecinos se despertaron con un fuerte olor a gasoil que se podía percibir en toda la localidad. Salvamento Marítimo, que es la entidad encargada de la limpieza de los vertidos, desplazó hasta el lugar la embarcación Salvamar Altair, que no pudo hacer nada debido al poco calado de la zona y a la gran dispersión que presentaba la mancha. En ambos casos, el gasoil fue detectado al amanecer, por lo que los vecinos sospechan que pudo ser arrojado tras la limpieza de algún barco, realizada de noche para evitar testigos. Los sentinazos no son un fenómeno exclusivo de Muxía y se han venido detectando en los diferentes puertos de la comarca prácticamente desde el día que los barcos comenzaron a utilizar gasoil. El Seprona persigue a los infractores y la normativa castiga con dureza estas actitudes, pero los casos siguen repitiéndose. Uno de los más sangrantes se produjo a finales del 2006 en el puerto de Camariñas, cuando decenas de embarcaciones deportivas aparecieron manchadas con aceite de motor. Al margen de los vertidos en el mar, en Muxía se produjeron derrames de combustible por diversas carreteras secundarias el miércoles de la semana pasada. Los agentes preguntaron repetidamente a los vecinos de las zonas afectadas en búsqueda del posible responsable, pero, como en el que caso del puerto, nadie parece haber visto nada.