A la hora de definir la demanda potencial de pisos de protección autonómica y su evolución futura, la consellería ha establecido, como factor esencial, «o esforzo que os fogares galegos deben realizar para acadar o acceso á vivenda», es decir, qué porcentaje de la renta familiar es preciso destinar a su adquisición.
Para realizar el cálculo se han tenido en cuenta los precios de tasación por concellos ofrecidos por TINSA para una vivienda de 90 metros cuadrados, financiada vía hipoteca en un 80% y en un plazo de 30 años. El salario, el precio medio de los pisos y el tipo de interés, por tanto, son los tres factores claves para determinar el índice de esfuerzo.
Entre el 2000 y el 2003, el nivel se mantiene estable gracias, sobre todo, al descenso de los tipos de interés. Aunque las facilidades financieras mejoran en los años siguientes, a partir del 2004 se produce la escalada de los precios y aumenta el índice de esfuerzo, que es mucho mayor desde que empezaron a subir los intereses. La Consellería de Vivenda destaca que los mayores índices no se registran en las grandes ciudades, como cabría esperar, sino «en áreas nas que se concentra unha demanda eminentemente de segunda vivenda, en zonas costeiras e residenciais». Así, después de Baiona, Nigrán, A Illa de Arousa o Sanxenxo, Fisterra se sitúa en el séptimo lugar de Galicia, y un poco más abajo se encuentra Laxe. En estas dos localidades es donde los vecinos tienen más dificultades para acceder a un piso nuevo.
En cuanto a la vivienda usada, Fisterra vuelve a figurar a la cabeza, en el puesto octavo, pero también en Corcubión los precios son elevados. En el extremo opuesto figuran municipios como Cerceda.
En cuanto a los municipios de la zona incluidos en el área funcional de A Coruña, donde más ha aumentado el esfuerzo desde 1998 ha sido en Cabana, Camariñas y Carballo.