Los niños son, con diferencia, los más fieles, aunque habría que ver si por iniciativa propia, a sus hábitos lectores. En las cuatro bibliotecas visitadas, Os Bolechas, libro de aventuras de un grupo de niños, triunfaban. Incluso alguno repetía. Los tebeos son también de lo más solicitado en Vimianzo y, en Zas, los libros de la editorial Calandraca se sumaban a la lista, junto con los didácticos en Coristanco y las novelas policiacas en Carballo.
Eso sí, las enciclopedias están más que paradas. Al contrario que Internet y la red wifi, que se está convirtiendo en el principal atractivo de las bibliotecas, para público de todas las edades y, también, para los turistas. A ello se suman los exámenes de septiembre, recuperaciones, que, como es el caso de Carballo, van empezando a ocupar algo las bibliotecas. Pero lo que es la lectura motu proprio, ha dejado desierta, más que a la playa, como decía aquella sonada canción del verano, a la biblioteca.