El petrolero hundido el 3 de julio del 64 en Fisterra dejó 25 muertos. El viernes las familias los recuerdan
09 jul 2008 . Actualizado a las 02:00 h.El naufragio del Casón ha eclipsado en la memoria de la mayoría de los vecinos de la Costa da Morte otros accidentes marítimos que salpicaron el pasado siglo.
No fue el célebre Casón el que dejó un mayor rastro de muertos. Ese triste primer puesto le corresponde a un petrolero, al Bonifaz , que se fue a pique a nueve millas escasas de Fisterra el 3 de julio de 1964.
La mayor parte de la tripulación de aquel buque era cántabra. Pero en él viajaban también cuatro marineros de Muros que perdieron la vida.
La mayoría de los cuerpos no llegaron a aparecer nunca. Se rescataron cinco cadáveres y hubo 20 miembros de la tripulación dados por desaparecidos.
En aquella ocasión no fue un bajo ni un temporal. Fue la niebla, durante una noche cerrada y oscura, y la mala suerte. El barco español acababa de vaciar sus tanques de crudo en A Coruña y navegaba en lastre, vacío. Pero los inmensos depósitos de los petroleros, incluso sin combustible, suelen estar llenos de un gas inflamable y muy inestable.
Desde el puente nadie se dio cuenta de que otro petrolero andaban cerca, el Fabiola , que pasaba el Cabo Fisterra rumbo a Francia.
Saltaron chispas, y los tanques repletos de gas comenzaron a estallar.
En la confusión creada aquella noche, el jefe de máquinas, Jaime Díez Cantero, en lugar de buscar su propia salvación se adentró en el barco para dar aviso a los que estaban en los camarotes de que abandonasen el buque. Algunos lo lograron, pero él no. Murió como consecuencia de las quemaduras a bordo del mercante que lo rescató y que lo llevaba, junto a otros supervivientes, hacia el puerto de Vigo.
Seis gallegos perdieron la vida en aquel siniestro. José Antonio García Domínguez, José García Malvárez Mozo, Jesús Malvárez Fernández, Antonio Tajes Tajes, Jesús Fernández Tajes y Juan García Benzal. Solo los restos del último descansan en un cementerio. Los otros cinco no llegaron a aparecer.
El barco era nuevo, tenía poco más de cinco años, pero de nada le sirvió ni eso ni los conocimientos de su capitán, José Miguel Amézaga.
Fue la mayor tragedia, por el número de vidas perdidas, del siglo pasado en la Costa da Morte. Y hay que remontarse muy atrás, hasta el Serpent y antes el Captain , para encontrar accidentes con mayores cifras de muertos en la zona.
Pocos testigos quedan de aquello. Algunos supervivientes y familiares de los que allí murieron han decidido rendir homenaje a los que perdieron la vida. Lo harán el viernes, a las cinco, en el Faro de Fisterra.