La falta de aparcamientos se combina con obras, bolardos y una futura grúa
29 jun 2008 . Actualizado a las 02:00 h.Dura lucha la del Concello de Cee. El gobierno local decidió hace un tiempo, en buena lógica, poner freno a la anarquía circulatoria. Nada extraño en otros municipios, sobre todo en ciudades, pero duro para quien estaba acostumbrado a dejar el coche en doble fila, en la acera o sobre un paso de peatones. O en las plazas reservadas para los discapacitados, otro clásico. La excusa, el clásico «momentito». Que si solo fui a la tienda, que si a Correos (que, por cierto, va a cambiar de ubicación breve).
Resumía el espíritu generalizado el alcalde, Ramón Vigo Sambade: «Aquí a xente fai cousas que a eles mesmos nin se lles ocurriría facer en A Coruña ou en Santiago», comentaba.
Así que el Ayuntamiento emprendió su cruzada. Primero a base de multas, decretando el fin de la impunidad. La Policía Local desenfundó los bolígrafos y empezó a extender recetas.
Después llegaron los bolardos para impedir físicamente a los coches ocupar las aceras allí donde hacerlo era ya casi una tradición.
Menhires de acero
En las últimas semanas los molestos menhires de acero brotaron de las aceras de la avenida de Fisterra -antes del cruce de Roget-, en la avenida Fernando Blanco -frente a Caixa Galicia- y en la Alameda. Pero desde el Ayuntamiento avisan: han comprado una partida de cien bolardos y aún quedan muchos por plantar, cuenta el edil Manuel Lamela. Allá donde los coches se encaramen, allá nacerán nuevos postes de acero.
Lo malo es que medidas tan razonables coinciden, en Cee, con una marea de obras que, lejos de decrecer, seguirá aumentando en los próximos meses. La avenida Lino Fernández Madero es ya pasto de las máquinas. Y lo mismo el entorno del centro comercial y del mercado, justo donde más duele al conductor no poder aparcar, en pleno centro.
A eso ha de sumarse el caos habitual y la falta de plazas en el entorno de los dos institutos, el callejón de Madriñán -15 meses levantado- o las obras de empedrado en la calle de Arriba y el casco histórico. Y en verano empezará, si hay suerte, la obra del polideportivo.
Ruego en el pleno
Y así se unieron las multas y la falta de aparcamiento. La cosa llegó a tal punto que en un reciente pleno el PP pidió que se aflojase la mano dura en tiempos tan duros para los conductores ceenses. Especialmente ahora, cuando con las vacaciones aumentará el número de vecinos.
Y el Concello de Cee levantó, en parte, el pie del acelerador sancionador. Solo pagan los cogidos en flagrante infracción.
El alcalde explica que se están instalando zonas donde dejar el coche en batería -alrededores de Hacienda- y que con ese sistema se lograrán cerca de 300 nuevas plazas de aparcamiento en el centro de la localidad cuando acaben las obras y se abran varias calles.
Desde el Ayuntamiento explican que durante A Xunqueira se le dará descanso a las máquinas, porque si no, la afluencia de visitantes en coche puede acabar convirtiendo el centro en un infierno. Y aún faltan las obras de la plaza del Concello. No se ve la luz al final del túnel. Mejor se va en bicicleta.