Presidió la Diputación de A Coruña y es el alcalde de Ribeira, la única ciudad gallega en la que el PP alcanzó, en las pasadas elecciones municipales, la mayoría absoluta. Después de una dilatada trayectoria política, lleva la casi la mitad de su vida ocupando cargos públicos, asume un nuevo reto con la inclusión como candidato al Senado en las listas del PP por A Coruña.
-¿La Cámara Alta es el último paso de la trayectoria de un político?
-Es un honor para cualquiera, pero no significa que el Senado sea el fin de la carrera política, sino un paso más.
-¿Se ve ocupando un escaño tras el 9 de marzo?
-En las últimas elecciones generales el PP logró los tres senadores en A Coruña, con un colchón de cuarenta mil votos por encima del PSOE. Las circunstancias actuales parecen ser propicias para que se repitan los resultados de hace cuatro años. Por supuesto, con el respaldo del pueblo de la provincia.
-¿Siempre se ha definido como un municipalista convencido, qué papel cree que puede desempeñar como senador?
-Mi deseo, y el reto que me he marcado si resulto elegido, es que voy a luchar porque creo que el Senado también debe ser la voz de los ayuntamientos, además de una verdadera cámara de representación territorial de todas las comunidades. Los municipios son esas entidades muchas veces olvidadas. Hay que ir a una segunda descentralización. Las Administraciones más próximas a los ciudadanos son las entidades locales y, sin embargo, carecemos de competencias definidas y de fondos. Hablamos mucho de los pactos locales, pero están sin desarrollar.
-La empresa es difícil.
-Si el Senado es esa cámara territorial activa, ¿qué problema hay en que sea la cámara de los ayuntamientos. Tanto desde la FEMP como desde la FEGAMP reclamamos esos derechos. No tenemos porque estar tutelados por otras Administraciones.
-¿A qué se refiere?
-Por ejemplo, los Servizos Sociais. Nosotros realizamos la prestación, pero legisla la comunidad autónoma. Igual sucede en materia de urbanismo. Los ayuntamientos saben lo que tienen que hacer en su territorio. Es como lo que ocurre con Costas, se da la imagen de que los concellos quieren destruir su litoral y eso no es así.
-Ha aludido a una segunda descentralización, ¿cómo?
-De las Administraciones hacia los ayuntamientos. Obligaría a modificar la normativa legal. No tiene sentido que para una modificación puntual en el planeamiento urbanístico haya que esperar al informe de una Administración superior. Deberíamos tener competencias exclusivas en ciertas materias.
-¿Eso no podría dar lugar a ciertos desmanes?
-Cuando presidí la Diputación delegué en los concellos todo lo que pude; creo que es la mejor forma de hacer las cosas.
-¿Reconocerá que hay municipios con escasa capacidad de maniobra económica?
-Hay entidades locales que no tienen sentido, que económicamente por sus ingresos no tienen capacidad para invertir. Es una cuestión delicada que requiere un estudio minucioso.