Los inquilinos del inmueble situado en los números 12-14 de la calle Camelias de Carballo temen que, cualquiera de estos días, puedan quedarse sin luz eléctrica. Así que viven en una situación de incertidumbre y de «angustia», señalaba ayer una vecina.
El proceso que ha desembocado en esta situación viene de atrás, de hace algo más de un año. La promotora entregó las viviendas, un total de 18, a cada propietario y se han ido ocupando casi todas, ya directamente por los titulares, ya mediante contratos del alquiler.
Durante todo este tiempo, los vecinos han estado viviendo con el enganche de la luz de obra, inadecuada para los inmuebles que ya tienen sus cédulas de habitabilidad, como es el caso. Además de lo irregular de la situación, la potencia instalada es insuficiente para las necesidades de todos los inquilinos. No hay acometida de línea ni hay transformador en el edificio, solo un hueco para que se coloque.
El problema, aún mayor, es que esa línea escasa de luz puede cortarse en cualquier momento. La promotora ha dejado de abonar la factura mensual y tiene serias diferencias con Fenosa al respecto de las obras que hay que hacer. Unos por otros, no se hacen.
Los vecinos están en medio y son los que pueden sufrir las consecuencias. Han recabado el apoyo de Ana María Álvarez, la abogada de Gestiber, asesoría carballesa que les lleva los asuntos administrativos. La letrada detalló ayer los aspectos del ya largo conflicto. Señala que la promotora, la coruñesa Baaffrey, se niega a realizar esas obras, y como no se llevan a cabo, Fenosa no da el alta de la luz.
La Delegación de Industria fue informada de esta situación y, por los datos que conoce la abogada, indicó que es la empresa la que tiene que realizar esa obra. Han consultado en otros ámbitos relacionados con el sector, y las respuestas son las mismas.
Han contactado además con el alcalde de Carballo para exponerle la situación, que a su vez contactó con el delegado de Industria. Según la abogada, la empresa ha presentado un escrito ante Fenosa «recomendando» la baja de la luz. También se han realizado reuniones entre ambas partes, pero sin acuerdo final. Un intento de arbitraje propuesto por la consellería también fracasó, señala Álvarez Pombo. Añade que, si las cosas no se solucionan pronto, no les quedará más remedio que acudir a los tribunales, algo que ve muy factible, dadas las circunstancias.
La presidenta de la comunidad de propietarios, Patricia Fernández Gómez, observa esta situación con «preocupación, incertidume e nerviosismo». Añade: «Sentímonos ameazados», así que la opción que les queda es la demanda. Explica que las compras de los pisos fueron realizadas en regla, cumpliendo todo lo estipulado, de ahí que la situación actual les parezca más injusta si cabe.
Si se quedan sin luz, además de los evidentes problemas directos, familias que tienen niños o inquilinos que precisan cuidados médicos especiales verían aún más agravada su situación.