Una nueva posibilidad viene a sumarse al origen del nombre de la comarca, que ya aparece, en inglés, en un libro de viajes publicado en Londres en 1909
16 feb 2008 . Actualizado a las 02:00 h.El debate y la investigación sobre el origen del topónimo Costa da Morte parece no tener fin. Mucho se ha escrito -especialmente Juan Campos- sobre la procedencia de la expresión.
Hoy sigue sin estar claro si fue Pondal el primero en emplearla o si hay ya registros anteriores a Pondal. Tampoco si fue en gallego o en castellano la primera vez que se encontró por escrito el término. ¿Y si fue en inglés?
Si la primera vez que se data con precisión la expresión es en 1908, sorprende que un año después aparezca el nombre, en inglés, en un libro publicado por una viajera británica, Annette Meakin, que se pasó una larga temporada en Galicia, lógicamente tiempo antes de que la editorial Methuen sacase la obra a la venta en Londres.
Meakin cita la «coast of death» en distintos lugares, pero es especialmente en un párrafo que vale la pena traducir completo: «La línea de costa formada por estas rías -en el texto habla sobre las rías gallegas- y las pequeñas ensenadas hacia el norte de ellas son tan peligrosas para los barcos que los marineros les llaman "la costa de la muerte". Muchos buques ingleses se perdieron en esa costa, de hecho, dos barcos de nuestras orillas encontraron allí su perdición en 1907. Una reforma que Inglaterra demanda desde hace tiempo parece que al fin se va a llevar a cabo. El señor Besada, ministro de Obras Públicas y uno de los hombres más eminentes del Partido Conservador, está dando instrucciones para la instalación de boyas luminosas y señales de humo en los puntos más peligrosos. Una comisión de ingenieros ha sido designada para estudiar la cuestión. Es aquí donde las olas furiosas, creciendo como levadura, rompen sobre rocas medio escondidas y, alcanzando una fabulosa altura, caen sobre ellas con el ruido del trueno incluso con el tiempo más tranquilo. Es aquí donde los cadáveres de desafortunados pescadores son tan frecuentemente arrastrados a la orilla que los periódicos locales anuncian el suceso casi sin ningún comentario».
Se trata sin duda de una referencia más dentro de las muchas que ya hay, pero que puede dar lugar a la reflexión. Justo en 1907 desaparecen dos barcos -dos más- británicos en la Costa da Morte. Y justo por esos años comienza a aparecer ese topónimo en distintos lugares, sin que se tenga muy claro de dónde procede.
Dice Meakin que los marineros le llaman Costa da Morte. ¿Pero los marineros de dónde? ¿Gallegos o compañeros de los muchos ingleses que allí perdieron la vida?
Meakin vuelve a citar el topónimo en otras páginas -desafortunadamente no visitó la zona durante sus andanzas por Galicia- y lo hace con cierta naturalidad, como si no fuera excesivamente novedoso llamar así a la zona.
Vale que los periódicos españoles de la época tal vez se hicieran un eco menor de lo esperado por un británico de sucesos de los que ellos eran víctimas.
Dicen los estudiosos que es posible que se pueda localizar el origen del término rastreando hemerotecas. Los que lo han hecho en las existentes en Galicia no han encontrado nada. ¿Pero no será posible que se lo que haya que buscar sea otra cosa? ¿Y si la Costa da Morte nació como Death Coast en una época en la que, por referencias a los naufragios, poco de poético podía tener para los habitantes de la zona llamarla así? Tal vez el camino no lleve a nada, pero tal vez aparezca el origen de una marca hoy tan apreciada.