El CCA muestra esta noche en el San Martiño las tendencias de moda para la temporada otoño-invierno
06 oct 2007 . Actualizado a las 02:00 h.La suerte está echada. Un ensayo general más y a la pasarela. Esta noche, a partir de las nueve, el parque carballés do San Martiño se convertirá, gracias a la iniciativa del Centro Comercial Aberto (CCA), en el punto de encuentro de todos aquellos a los que les guste la moda. Sobre la pasarela podrán verse las principales tendencias y el arte de los modelos aficionados que, como en ocasiones anteriores, serán el centro de todas las miradas. Lo hacen por amor al arte, sin recibir nada a cambio, salvo los aplausos que, seguro, resonarán en la inmensa carpa instalada para la ocasión.
Lo que esta noche se verá sobre la pasarela es el fruto de dos intensísimas semanas de ensayos bajo la batuta de Elena Rey y Luis Castro, que, como los modelos, también colaboran con el CCA por el amor al arte y, sobre todo, por un afán contagioso de hacer bien las cosas. Ambos se han armado de una paciencia infinita para lidiar con los 90 modelos que hoy lucirán sobre sus cuerpos serranos -da gusto ver la moda sobre gente de verdad- las colecciones que ya pueden adquirirse en en los 18 establecimientos -calzado, textil y complementos, en su mayoría- que participan en la iniciativa.
Con una paciencia infinita y un inmenso cariño recompensado con los abrazos de los más jóvenes, Luis y Elena han logrado una coreografía divertida, amena y, sobre todo, al servicio de la ropa que podrá verse esta noche. Ambos daban las últimas instrucciones ayer por la tarde, órdenes claras y concisas que los más pequeños seguían con un silencio inusual entre los niños que ya detrás del escenario principal daban saltos de alegría cuando todo les salía a pedir de boca. «Lo más difícil es cruzarse y girar», respondían todos al unísono, justo después de repetir esa dichosa maniobra una y otra vez. Muchos son ya veteranos de la pasarela, y más de una reconocía que «de mayor» le gustaría ser modelo «además de otra profesión más seria».
Y mientras los niños ensaya, muchos de los padres los observaban desde los lugares destinados al público. «Sin ellos sería imposible que el desfile saliese adelante», asegura Elena Rey, quien insistía en quitarse todos los méritos a favor de los modelos y sus familias: «Hay niños que vienen a diario desde Fisterra, Camariñas, Ponteceso o Corme y eso hay que agradecerlo». La mejor forma de dar las gracias a los modelos, al CCA y a sus organizadores es asistir esta noche al desfile de otoño-invierno. Habrá nervios, seguro, pero algunos lo hacen tan bien que a más de uno le dará la impresión de trasladarse a las grandes pasarelas internacionales.