Charanga a ritmo de Vendaval

Juan Ventura Lado juanventura.lado@lavoz.es

CARBALLO

05 sep 2007 . Actualizado a las 02:41 h.

Llevan más de medio centenar de romerías en lo que va de verano y todavía leS faltan otra docena. El sábado estarán en el Santuario da Barca y el 12 y el 13 en las fiestas de O Ézaro. Su especialidad son los pasacalles, aunque también dan conciertos y hacen actuaciones privadas. Pasado mañana, sin ir más lejos, van a tocar para un grupo de alemanes que están de visita en la Costa da Morte. Se hacen llamar O Vendaval de Fisterra y hacen honor a su nombre. Por allí por donde pasan generan huracanes de alegría e inundaciones de música y diversión. Como ellos afirman, «estamos para facer feliz á xente, que os disgustos xa veñen sós».

En total son cinco componentes: Rosa Trillo , que toca el bombo; Ángel Manuel Díaz , la caja; Antonio Canosa , el acordeón y los gaiteiros, José María y Mario , el único que no es de Fisterra y también el único que tiene trabajo, al margen de la charanga -en la última actuación en Baíñas no pudo estar porque fue en día laborable-. Los demás, por un motivo o por otro, están jubilados y le dedican a la música buena parte de su tiempo. En verano se ocupan en las romerías y galas y el invierno, cuando la actividad decae, lo dedican a ensayar, al menos, una vez por semana.

Las canciones que tocan son las de toda la vida, esos temas que evocan tiempos pasados y que siguen imprimiendo carácter a las celebraciones, a base de ritmos populares y sonidos auténticos.

Para los que se animen a seguir los pasos de O Vendaval, en Corme le ofrecen una forma fácil y divertida para introducirse en el mundo de la música. La Asociación de Vecinos Eduardo Pondal ofrece cursos de danza baile y pandereta. El plazo para apuntarse empieza mañana y estará abierto hasta el 2 de octubre. Las dependencias de la asociación están disponibles de lunes a domingo para todos aquellos que quieran convertirse en los Xosé Manuel Budiño o Mercedes Peón del futuro.

Los niños de Fisterra ya tienen el diploma que los acredita como pequeños expertos en el manejo del ratón, el teclado y demás elementos del mundo de la informática. Se han pasado todo el verano compaginando las clases con la playa y los juegos. Ahora que llega septiembre y empieza el colegio, es el momento de cambiar las pantallas de los PC por el encerado y los compañeros de la informática por los amigos de clase.

Los 40 chavales de entre 4 y 13 años que participaron en los cursos contaron, el último día, con una visita especial, la del teniente de alcalde y concejal de Cultura, Santiago Insua Esmorís-Recamán , que fue el encargado de entregarles los certificados y de animarlos a que vuelvan en próximas ediciones.

En Malpica no hubo diplomas, pero sí una fiesta con disfraces, pinturas y globos para clausurar las actividades del Verán Cultural, que también toca a su fin. Los más pequeños fueron los principales beneficiarios y los que mejor se lo pasaron, tanto en las actividades de los meses de julio y agosto como en el día de la despedida, en el que sus monitores los ayudaron a caracterizarse como sus personajes favoritos. Durante el verano ya tuvieron ocasión para aprender muchas cosas nuevas y ahora lo que tocaba era divertirse. A golpe de lacón. El lacón es como los gusanitos, sienta bien a cualquier hora y en cualquier época del año. En la comisión de fiestas de Santa Eufemia de Bértoa lo saben bien, y por eso adquirieron 18 para ofrecérselos asados a los cerca de 300 asistentes a la romería. Óscar Pardo, Manuel Pereira y José Manuel Souto , con la ayuda de la Asociación de Vecinos, fueron fileteando, uno a uno, los lacones para servirlos acompañados con cachelos. Tal fue la aceptación de la carne que prácticamente agotaron las existencias, y eso que algunos vecinos se habían llevado tortillas y empanadas para abrir boca. Por supuesto, no faltaron el vino ni los refrescos para acompañar y, para terminar, rosca de pan de huevo.

Los trinchadores ocasionales sudaron de los lindo, entre el espléndido día soleado que acompañó la celebración y el calor que desprendían las bandejas, con la carne asada en su salsa. Pero así es la fiesta, para que unos puedan comer a otros les toca cocinar y lo hacen con gusto, sólo por ver las caras de satisfacción que ponen los vecinos delante de un buen plato de este delicioso manjar.