Buño está ahora más cerca

CARBALLO

La nueva AC-418 permite recorrer en seis minutos los nueve kilómetros que separan Carballo de la localidad oleira

07 ago 2007 . Actualizado a las 02:00 h.

carballo | Las obras de la nueva carretera AC-418 (Buño-Carballo) duraron más tiempo del previsto y dieron a los vecinos demasiados quebraderos de cabeza. Supusieron atascos interminables y provocaron que durante varios meses los coches que circulaban por la zona de obras se tiñesen constantemente de tierra. Los trabajos ralentizaron el tráfico y por momentos provocaron la desesperación de sus usuarios. Pero todo ello queda atrás. La semana pasada la Conselleira de Política Territorial, María José Caride, cortó, de forma simbólica la cinta de inauguración de la nueva vía, 9,9 kilómetros, de los que el 84% son de nuevo trazado y que con el primer recorrido ya hacen olvidar todos los disgustos que provocaron las obras.

Atrás quedan no sólo los trabajos y los atascos, sino también las curvas, entre ellas las peligrosísimas de la zona de As Rabuceiras, y también las zonas de velocidad limitada. Y es que una de las principales ventajas de la nueva AC-418 es su límite de velocidad: 100 kilómetros por hora. Una velocidad sin restricciones que permite recorrer el trayecto en apenas seis minutos, un tiempo que se cumple perfectamente pese a que más de 8.500 vehículos transitan por ella a diario.

No hay obstáculos. Ni casas, ni pasos de cebra, ni nada que provoque, de momento, frenazos bruscos. Cinco largos tramos de líneas discontinuas permiten dejar atrás a tractores y otros vehículos lentos y si se cumplen las normas -algunas zonas son tan rectas que los coches superan con creces la velocidad permitida-, incluso sin correr demasiado y disfrutando del paseo, es muy fácil recorrer el trayecto en menos de diez minutos, frente a los quince que, como mínimo, se tardaba por la vieja AC-414.

Los mayores problemas de tráfico se detectan en las rotondas, demasiadas para un trayecto tan corto. Las dos primeras, situadas muy juntas, al principio de la nueva vía -una a cada lado del hotel Punta del Este- permiten un mejor acceso a la autopista AG-55, pero también provocan más de un problema, porque más de un conductor se despista cuando entre en ella y tiene que dar alguna que otra vuelta para encontrar el cartel que indica su camino. Lo mismo ocurre en la tercera glorieta, situada justo al final de la AC-418, una vez pasado Buño, donde los conductores pueden elegir entre seguir hacia Malpica, irse en dirección Ponteceso o tirar hacia la parroquia malpicana de Cambre. El principal problema en las tres rotondas, es que, tal y como se pudo comprobar ayer, la mayoría de los conductores no saben utilizarlas. Cinco minutos junto a ellas sirvieron para ver que muy pocos usan los intermitentes, la mayoría elige equivocadamente entre el carril interno y el externo y sólo unos pocos respetan los ceda el paso a la hora de entrar a la glorieta. Algo así como un «sálvese quien pueda». Lo mismo ocurre en las incorporaciones de Xoane, Cances y Buño, donde muchos automovilistas parecen haber olvidado el significado del triángulo invertido y no respetan a los que circulan por la AC-418.

Y salvo porque muchos conductores deberían volver a la autoescuela, lo cierto es que la nueva carretera ha logrado acercar un poco más -en tiempo, claro- Carballo y Buño. El camino es ahora un paseo.