carballo | Sobre ruedas y a la antigua. El Concello de Zas decidió combinar dos cosas que están de moda, el gusto por lo clásico y las concentraciones de moteros y la apuesta le salió redonda. Los propietarios de motos antiguas de la localidad se reunieron para dar una vuelta y comer un churrasquiño y cuando se dieron cuenta estaban rodeados. Se les unieron los vecinos de los concellos cercanos como Cabana o Laxe. Se debió correr la voz porque aparecieron también moteros de Vigo, Ourense y Vilagarcía. Todos juntos emprendieron la marcha. Por allí por donde pasaban iban dejando asombrados a cuantos les veían con lo llamativo de las monturas, por el tono festivo de la comitiva y por el actitud alegre de los participantes. Pasaron por San Fins, por Corme, por O Carrizal y cuando llegaron a Ponteceso decidieron acercarse a la playa para sorpresa de los bañistas de Balarés que quedaron encantados con el espectáculo.
Nadie se quería perder. Estaban Manuel Collazo -el presidente de los amigos da moto clásica-, Gelucho Romar, Julio Lema, José María Calo y un larga lista de empresarios de la zona que aprovecharon la ocasión para juntarse y mantener esas conversaciones que normalmente los días de trabajo no queda tiempo para tener.
El alcalde, Lolo Muíño, también quiso estar con ellos y los acompañó en la comida de A Rocheira. Allí, entre comentarios de motos y risas, fueron cayendo una tras otra las tiras de churrasco y los criollos. En definitiva un éxito total de participación que ya están pensando en repetir el próximo año.
Pureza y duende. Mientras en Zas rugían los caballos de las motos en Soandres (A Laracha) relinchaban los de verdad. Puestos a hacer fiesta, por qué no una fiesta al más puro estilo español, debieron pensar los organizadores y dicho y hecho. Romería campera al canto, con doma y sevillanas incluidas. La verdad es que sería difícil saber quién bailó mejor si los caballos o las chicas de la compañía de flamenco. Lo cierto es que el espectáculo Pureza y Duende hizo las delicias de los cientos de personas que se acercaron hasta la localidad. El tiempo también se quiso sumar a la fiesta y ofreció una tarde de mucho sol y calor, como las que pueden darse en cualquier ciudad del sur de la península. Tanto, que más de uno sufrió acaloramientos cuando Silvana, una de las bailaoras principales, empezó a mover su bata de cola por la arena del campo de la fiesta.
Sobrevolando el cochiño.
Puede que el cochiño sea el mayor espectáculo en Cerceda, pero eso es sólo a ras de suelo porque, lo que es en el aire, los que dominan son los socios del aeroclub As Gaivotas. Estos chichos, de Oza dos Ríos, a los mandos de sus aparatos, son capaces de ejecutar piruetas que le pondrían los dientes largos a los pilotos del Concorde y todo eso sin tan siquiera subirse a los aviones. Aunque quisieran tampoco podrían hacerlo, por una razón de peso, del peso de los aparatos, que son de radiocontrol. Al tratarse de un espectáculo de altos vuelos, las autoridades municipales no quisieron perdérselo. En el polígono industrial de O Acevedo, donde se realizó la exhibición pudimos ver una nutrida representación del Concello encabezada por el alcalde, José García Liñares, que disfrutó como el más con las acrobacias que realizó Cristian Paradela, el tercer clasificado del campeonato de España de la especialidad. También tuvo ocasión de comentar la jugada con el presidente de los aeromodelistas, Ramiro Padín. Lamentablemente algunas de las máquinas más espectaculares no pudieron volar debido a las reducidas dimensiones del espacio del polígono, pero esto no va a volver a ocurrir en próximas ediciones, puesto que Cerceda tienen prevista la construcción de una pista especial, para este tipo de actividades, de 200 metros de largo. Será una de las más modernas de la comunidad y va a albergar pruebas del campeonato gallego y puede que del nacional.
Una tradición pasada por agua. Tal y como marca la tradición del Carmen una vez terminada la procesión toca ponerse a remojo. Los mozos de Muxía cumplieron el precepto y uno tras otro fueron saltando de la rampa para darse un merecido chapuzón, que con el calor que apretó durante todo el día la verdad es que apetecía. Entre los chicos de la localidad esa zona del muelle tiene un encanto especial porque desde pequeños pasan allí gran parte de su tiempo. Siempre que viene el Carmen, como ocurrió estos días es un buen momento para recordar esos tiempos de la infancia y de paso pasar por el agua a todos los conocidos que se acercan hasta la fiesta. Seguramente ya no haya otra ocasión para verlos hasta la Virxen da Barca, allá a mediados de septiembre.
Alcaldes a la carrera. El primero en hacer las maletas fue Alejandro Rodríguez que se dio una vuelta por Lanzarote en compañía de su familia, aunque ya está de vuelta en Vimianzo para llevar con pulso firme el timón municipal. Después fue José Manuel Pequeño que emprendió viaje hacia Madrid con la valija de emisario de Dumbría y de la Diputación llena de reuniones y citas con líderes de su partido en la capital y ahora es Evencio Ferrero el que, una vez terminado el pleno, se coge unos días de descanso. La función municipal agota y hace falta venir con las pilas cargadas que todavía queda por delante mucho mandato.