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19 jul 2007 . Actualizado a las 07:00 h.TODOS los intentos de las autoridades por reducir el número de muertos en accidentes parecen inútiles. Los descuidos y las infracciones llenan las sepulturas de la Costa da Morte. La AG-552 ha reverdecido sus viejos y tristes laureles de siniestralidad. Hace falta formación, sentido común al volante y mano dura al infractor.