Muertos muy vivos

CARBALLO

ARA SOLIS | O |

17 abr 2007 . Actualizado a las 07:00 h.

AYER vi un muerto en Carballo. Conducía un Megane amarillo y pisaba el acelerador como alma que lleva el diablo. Cruzó la Gran Vía a una velocidad de vértigo, se saltó un semáforo en rojo, asustó a los peatones que intentaban cruzar en un paso de cebra, quemó neumáticos frenando en seco e hizo alguna que otra ese, supongo que para demostrar que la dirección asistida funcionaba como es debido. A su lado iba otro muerto que reía las gracias del conductor, movía la cabeza siguiendo el ritmo de una música ensordecedora, además de horrible, y en un momento dado sacó medio cuerpo por la ventanilla, quizás para que lo viésemos bien, tal vez para comprobar si en caso de accidente tendrá espacio suficiente para salir despedido. Detrás, en la luna del coche amarillo limón, colgaba una ele de novato y uno de esos carteles horteras que con una palabrota advierten que te has acercado mucho a su trasero. Ambos iban sin cinturón y supongo que no llegaban a los 20. Dudo mucho que lleguen. Si siguen haciendo el burro como lo hacían ayer, me da la impresión de que cualquier día se dejarán la cabeza -que de momento la tienen vacía- en la carretera. Harán sufrir a mucha gente y sólo conseguirán que el coche amarillo limón, la ele de novato y el muñeco hortera de la luna trasera acaban haciendo bulto en un desguace. Tal vez queden parapléjicos o en coma o quien sabe cómo. Ayer yo los vi muertos a pesar de que reían y hacían gestos de todo tipo. Eran vivos que conducían camino de la muerte. Y espero que en su trayecto no se lleven a nadie por delante.