DOCUMENTACIÓN | Las obras del edificio arrancaron en 1984, pero no abrió sus puertas hasta 1999

La Voz

CARBALLO

El actual Matadoiro Xeral de A Pereira comenzó como un proyecto de sala de matanzas comarcal impulsado por los municipios de Mazaricos y Santa Comba en el año 1984. Sus alcaldes, Maneiro Grille y Arufe Rieiro, respectivamente, acordaron su construcción aportando el primero el dinero necesario para la obra civil, y el segundo, el terreno para su edificación. Un cálculo equivocado del presupuesto final de la instalación motivó la paralización de las obras durante más de una década. Pasaron trece años hasta que, en 1997, se retomaron los trabajos de finalización del recinto. Para ello se constituyó la Mancomunidade de Concellos Xallas-Tines-Tambre, formada por siete municipios, que además de realizar una concesión administrativa de 50 años a la recién creada Asociación de Carniceros Xallas-Barbanza, avaló los créditos bancarios necesarios para que sala de matanza pudiese entrar en funcionamiento. Lo hizo en abril de 1999, con once trabajadores en plantilla y con el objetivo de alcanzar las 50 matanzas diarias. Los propósitos no sólo no se cumplieron, sino que el escaso número de matanzas y los elevados costes de mantenimiento pusieron a la sociedad a punto de echar el cerrojo a principios de 2001. La aparición de la enfermedad de las vacas locas agravó el problema y, bajo la presidencia de Outes, se estudió una posible ampliación de capital como única forma de salvar el proyecto. Este momento resultaría, a la postre, determinante para el devenir del matadero, pues el nuevo miembro resultó ser Jesús Pérez Pérez, conocido industrial de Dumbría, propietario de empresas vinculadas al sector agroganadero. Él se convirtió en gerente y llevó a cabo distintas ampliaciones y acuerdos comerciales hasta el punto de aumentar el volumen de matanzas diarias a las más de 2.500 actuales. Tanto es así que el gerente incluso llegó a ofrecer los servicios de su matadero a todos los ganaderos de Barbanza, Noia y Muros afectados por el cierre del de Ribeira.