El pulso de la Costa da Morte El conjunto de fútbol de Cee organizó un festival de música y poesía, un gaiteiro decora el belén de Carnés-Vimianzo, y Baio tiene desde ayer una nueva academia
02 ene 2007 . Actualizado a las 06:00 h.Los jóvenes baieses Pablo Mira Pérez (aún lo es, aunque ya pase de los 30) y Silvia Castiñeira Fuentes , estrenaron ayer la academia Ensino , junto al colegio Labarta Pose, donde darán clases de apoyo a alumnos de primaria hasta universidad. Pablo, químico de formación, asienta así aún más su relación con su villa natal y de residencia, donde ha pasado por multitud de entidades y ha realizado actividades con diversas asociaciones, desde la comisión de fiestas a Su a Agra, sin olvidar sus éxitos deportivos. Festival en Cee El Unión Club Cee de fútbol organizó el pasado sábado un festival en la localidad, bajo el título Facendo clube , al que asistieron más de un centenar de personas. Fue un acto de hermandad, que sirvió para despedir el año, y en palabras de uno de sus organizadores, Manuel Gómez Oliveira, Manolín , entrenador y presidente del equipo, una manera de estrechar lazos con los simpatizantes. Enel festival actuó, como maestro de ceremonias, Luis Villaverde . Las actuaciones musicales fueron de Alberto Domínguez, Palancas , y de Dolores Oliveira . Las poéticas corrieron a cargo del propio Manolín, que además de al balón (su dirección) también le da, y bien, a los versos desde hace muchos años. Jugadores, directivos, familiares, amigos y hasta el alcalde de Cee, Antonio Domínguez , aplaudieron cada una de las intervenciones. Pero esta es figurada, y desde luego, muy llamativa. Quienes visitan estos días la iglesia de la parroquia de Carnés, en Vimianzo, no dejan de asombrarse por dos hechos. Uno, que el belén es llamativamente grande. No en superficie (en eso, el de Corcubión es imbatible), sino en las figuras que lo adornan, ya que no bajan de los 40 centímetros de alto. Son pocas, pero grandes. La segunda curiosidad es que una de esas efigies es la de un gaiteiro, que sigue a la comitiva de monarcas con su instrumento al hombro y tocando unos acordes. Sólo se oyen en la imaginación de cada uno, claro, pero los belenes también viven en los ojos de quienes los observan, como hace, cada día, el párroco Pedro Zas Esmorís . Y ya que va de música y de Navidad, nada mejor que despedir la página con una de las múltiples imágenes de quienes, por las calles de Carballo, despidieron el pasado día 1 el año 2006 y dieron la bienvenida al 2007. Hasta más allá del mediodía decenas de grupos pululaban por las calles de la villa más o menos contentos y sin duda cansados de tanta juerga. Pero da igual, el cuerpo aguantará, sin duda, hasta el San Silvestre de este nuevo año.