Canalones

FRAN EIRÍS

CARBALLO

ARA SOLIS | O |

14 nov 2006 . Actualizado a las 06:00 h.

AUNQUE UNOS días llueve y otros no, en teoría ya estamos en plena época de precipitaciones. Y aunque el veranillo de san Martiño esté dando sus últimos coletazos, este otoño ya ha llovido bastante. Como dicen los más viejos del lugar, parece que va a ser un año de abundante agua. Si no, que les pregunten a los de Cee, que, por si no hubiesen tenido suficiente con los incendios, también les tocaron las inundaciones. Dejando a un lado estas desgracias naturales, uno de los problemas que tiene la lluvia, y que resulta de lo más obvio, es que moja. Y aunque parezca una tontería decirlo, hay quien parece no darse cuenta. O es eso o es que quiere instalar duchas al aire libre. ¿A quién no le ha sorprendido un chaparrón en plena calle? Como la mayoría de las veces no tienes paraguas, buscas el cobijo de los edificios para tratar de no mojarte. Pero, sin darte cuenta, acabas con los pies calados y el bajo del pantalón empapado. Normalmente, con las prisas no te das cuenta de que has pasado debajo de una ducha urbana pública en mitad de la acera. Y es que aquí en Carballo hay una gran cantidad de edificios que vierten directamente a la acera el agua que baja de los canalones de los tejados por los tubos de las fachadas. En esta variedad de ducha hay dos modalidades: la que tiene el chorro a la altura de los pies y la que cae en cascada desde una altura aproximada de dos metros, que tiene la ventaja de que te permite un lavado completo. Parece mentira que existiendo ordenanzas municipales como la que regula la limpieza de parcelas, solares y edificaciones, según la cual los propietarios tienen la obligación de mantenerlos en las debidas condiciones, sigamos padeciendo mojaduras. Si, además, con lo que avanza la construcción, tampoco cuesta tanto colocar la tubería bajo la acera. Por si acaso, a partir de ahora procuraré no olvidar el champú.