La dura vida de los Penedos

| EDUARDO EIROA |

CARBALLO

HACE MESES que el Parlamento gallego decidió proteger los Penedos de Vimianzo y Laxe para garantizar el disfrute de un paraje natural único a las generaciones venideras. Tal vez sean ellas las que los disfruten con garantías porque parece que la actual lo va a tener difícil. Algo tan simple como aprobar una protección para un espacio restringido está llevando más tiempo de lo normal. La Xunta ha encargado un estudio a unos geólogos de la Universidad. ¿Para qué? ¿Para certificar que en efecto los Penedos son de granito y no de cartón piedra? No hace falta mucho estudio ni mucho proyecto para decidir poner freno a la destrucción de un paisaje caracterizado por su belleza. El asunto parece bastante simple. Seguir demorándolo no tiene más sentido que retrasar el tratamiento a un enfermo. Cuanto más tarde, más difícil será la curación. Salvo que alguien esté esperando a que muera.