La basura del vertedero muxián sirve de relleno a una antigua cantera

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XESÚA BÚA

El sellado estará listo antes de fin de año, según el proyecto de Medio Ambiente En ambos lugares, situados cerca de Lourido, se construirán zonas verdes

15 sep 2006 . Actualizado a las 07:00 h.

?l sellado del vertedero de Muxía, situado en la zona de Arliña, sirve para «matar dous paxaros dun tiro», en gráfica expresión del alcalde Alberto Blanco. Por una parte, se elimina uno de los puntos negros medioambientales del municipio -algo que, por otro lado, viene impuesto por la normativa medioambiental-, situado en una zona turística a pocos metros de Lourido, y campo de visión directa del futuro parador nacional. Por otra, se rellena una cantera próxima, abandonada hace años, y situada a escasos metros. La basura se traslada estos días en camiones a este lugar. Con posterioridad, se tratará de un modo similar al del vertedero: se cubrirá, tapará con alambres y adecuará al entorno. La zona en la que se sitúan los residuos es empinada, pero el alcalde descarta que se produzca ninguna clase de corrimiento. «Non é que o descarte eu, é que se trata dun proxecto da Consellería de Medio Ambiente, supervisado, con todo tipo de previsións. Non arrastra, como tampouco arrastraba onde estaba ata agora». El regidor señala que otra de las ventajas del traslado de la basura de un lugar a otro «é que así elimínase o montículo artificial que había na Arliña, onde estaba o vertedoiro. Queda moito mellor, e na parte superior construirase unha zona verde». En esta fase del sellado hubo una modificación del proyecto. El Concello recibió la semana pasada una notificación de la consellería en la que le anunciaba el reinicio de las obras, adjudicadas a López Cao. El proyecto ya viene de lejos. El 13 de mayo del 2004, el Consello da Xunta aprobó una partida de 250.000 euros para la clausura y recuperación medioambiental del basurero muxián. Con posterioridad, autoridades de la Xunta y alcalde firmaron un convenio de colaboración para el desarrollo de los trabajos. Esta iniciativa, una de las últimas de la Costa da Morte -está pendiente Camariñas, Vimianzo y Dumbría- de recuperación de los terrenos dañados tras acumulación de desperdicios -en Muxía, durante los últimos 27 años- se enmarca en el denominado Plan de Xestión de Residuos Sólidos Urbanos de Galicia, que puso en marcha la Xunta anterior. Antes se beneficiaron de estas actuaciones A Laracha, Carballo, Fisterra, Cerceda, Malpica o Laxe. También el de O Son, situado en el monte del mismo nombre, entre Cee y Corcubión, quedó cerrado y convertido en mirador, con los correspondientes respiraderos, hace dos años, tras muchos de espera. Justo cuando se anunció el cierre del de Muxía.